Él es Emilio Álvarez Icaza Longoria, candidato al Senado por la Coalición Por México al Frente

Ciudad de México.- Emilio Álvarez Icaza Longoria, candidato al Senado por la Coalición Por México al Frente, es hijo de José Álvarez Icaza Manero y Luz Longoria Gama.

 

Emilio creció en un hogar católico junto con sus 13 hermanas y hermanos. Tuvo conocimiento de los acontecimientos de 1968 y 1971, además de diversas luchas sociales y movimientos armados, pero nunca creyó que la violencia fuera el camino para solucionar las injusticias.

 

Estudió sociología por parte de la UNAM para, como dice, estar más preparado para luchar por la transformación social. Desde niño y joven participó en los boys scouts, con cuyo grupo viajó conociendo toda la riqueza cultural y natural del país.

 

Realizó una maestría en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). En ese periodo, junto con 13 cercanos suyos, viajó en autobús de Londres a Katmandú, acampando. Pasó por Yugoslavia, antes de que ocurriera la guerra civil, después Turquía, Irán, Pakistán y Nepal. Dormía en refugios, iglesias y parques. A su regreso decidió integrarse al Centro Nacional de Comunicación Social CENCOS, donde le tocó vivir todas las movilizaciones sociales y políticas generadas por el fraude electoral bajo el cual Carlos Salinas de Gortari se convirtió en Presidente de la República.

 

En el marco de su especialidad y de las necesidades comunicacionales de la gente, se centró en capacitar a comunidades populares e indígenas en cursos de Comunicación Popular.

 

Más tarde, asumió la Dirección de CENCOS, desde donde apoyó la causa de los pueblos y comunidades indígenas, las luchas sociales, obreras, campesinas, populares, de las mujeres y de la comunidad, cada vez más trasladando la defensa de los derechos humanos de la teoría a la práctica en toda su extensión.

 

Fue electo Consejero Electoral del naciente Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) en 1999, y como responsable de la Comisión de Capacitación y Educación Cívica impulsó procesos de cultura democrática a diversos sectores de la población, poniendo énfasis en jóvenes y niñas y niños.

 

Dos años después fue propuesto y contó con el respaldo unánime de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para ser designado presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), es decir, el Ombudsman capitalino.

 

En su gestión instrumentó prácticas novedosas que colocaron a la CDHDF a la vanguardia de las instituciones defensoras de derechos humanos en México y en América Latina.

 

Fue electo para un segundo periodo en el 2005, y su gestión fue fundamental para que el Distrito Federal contara por vez primera con un Diagnóstico de Derechos Humanos, con la colaboración de especialistas de instituciones educativas, académicas y públicas. El Diagnóstico, primero en su tipo, fue presentado ante la ONU en Ginebra, Suiza, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, D. C.

 

En su segundo periodo al frente de la CDHDF, Emilio tuvo un rol protagónico en la lucha y consecución de ampliación y reconocimiento de derechos humanos de las personas, como por ejemplo en las sociedades de convivencia, matrimonios de personas del mismo sexo y adopción. Sectores conservadores políticos y de la jerarquía católica lo combatieron, sin embargo, logró avanzar en este proceso en el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que no se podía discriminar a las personas por su condición de sexo o preferencia sexual. En México, se convirtió en un derecho constitucional la libertad de formar pareja con una persona del mismo sexo. La Interrupción Legal del Embarazo, para evitar la muerte de miles de mujeres, fue otra batalla que dio y ganó.

 

A la par de su convencimiento en la defensa de los derechos humanos, creció su enfrentamiento con gobernantes. Sus recomendaciones en contra del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador por los casos de los parabuses de “Eumex”, de la instalación de su plantón sobre la Avenida Reforma ya como ex candidato presidencial que no reconoció los resultados; los trágicos sucesos en Tláhuac, y luego la muerte de nueve jóvenes y tres policías en el New´S Divine, lo confrontó de lleno a la vez que demostró que la negligencia de la autoridad fue una de las causantes de la tragedia. Tan firme fue su investigación, que el día que la presentó renunciaron el titular de la SSP, Joel Ortega, y el de la PGJDF, Rodolfo Cárdenas.

 

 

En el 2012 fue electo por un periodo de cuatro años como Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Su desempeño fue fundamental en las investigaciones de la desaparición de los 43 jóvenes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa; en los casos de Tlatlaya, Estado de México, donde fueron asesinados civiles, al parecer, ejecutados por militares; y en Tanhuato, donde la Policía Federal tuvo una similar participación en la muerte de más de 40 personas.

 

Su desempeño al frente de la Secretaría Ejecutiva de la CIDH lo llevó a defender las causas de los pueblos indígenas de Brasil, Colombia, Chile y Ecuador.

 

Emilio Álvarez de Icaza es coautor del libro “Para entender los derechos humanos en México”; colaborador de medios de comunicación como El Universal y, con frecuencia, invitado y analista en los programas conducidos por Carmen Aristegui y Víctor Trujillo.

 

Por México al Frente le propuso encabezar la primera lista para el Senado de la República por la Ciudad de México, como representante de la Iniciativa Ciudadana Ahora.

 

Esta es la vida, en síntesis de Emilio Álvarez Icaza.