25 de noviembre en América Latina

El pasado domingo 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional Contra la Violencia de Género. Establecido este día por las feministas latinoamericanas por las “mariposas”, las hermanas dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, siendo opositoras de su régimen. Ahora, en este día, las mujeres salen a las calles para visibilizar la violencia que se sigue viviendo en el país por razones de género. En este artículo, no quiero hablar de la violencia, sino del movimiento feminista en la región, que ha logrado todos los avances de igualdad que vivimos ahora las mujeres jóvenes, así como la lucha que debemos de continuar.

El feminismo latinoamericano tiene sus inicios en Argentina en el año 1890, denominándose como un movimiento anarquista, seguido de México en 1910 y Uruguay en 1917, mujeres que luchaban por poder participar de actividades que tal vez parezcan cotidianas hoy en día, pero en ese entonces eran exclusivas del hombre. Actualmente, el feminismo se ha profundizado, tomando luchas que ya no son tan evidentes como antes, los dichosos lentes morados, o visión feminista cuestiona desde actos íntimos hasta políticos, en búsqueda de violencias patriarcales, que replicamos sin darnos cuenta.

Se ha reivindicado el significado de violencia y visibilizado el factor micro del machismo en nuestra sociedad, evidenciando lo que significa el patriarcado más allá de lo evidente. Aunque esto no significa que la violencia evidente haya sido erradicada, sino que la lucha ahora también se suma a cuestionar dinámicas sociales que llegan a ser discretamente sexistas, en una sociedad que se indigna más por una mujer que grita en la calle buscando que se respeten sus derechos, que por el acoso que sufre cotidianamente. Este día funciona para visibilizar, no sólo la lucha, sino la necesidad de que exista esta lucha; evidenciar la violencia patriarcal que se vive en el día a día se vuelve de suma importancia para legitimar una lucha que no debería tener necesidad de hacerlo.

Algo es seguro, aún con las quejas y las críticas, el movimiento feminista no tiene planes de parar su camino por la región. América Latina será toda feminista y existirá una realidad distinta para las mujeres, en donde el patriarcado no tenga cabida y todo ser humano pueda disfrutar de sus derechos sin impedimento alguno.