Monitor Nacional
A consciencia…consideraciones del poder
Portada | Raúl González Rodríguez
17 de noviembre de 2015 - 3:14 pm
Magistratura-MN
“…una regla general que no engaña nunca, o que a lo menos no extravía más que raras veces: es que el que se acusa de que otro sea más poderoso obra su propia ruina.” Nicolás Maquiavelo. El príncipe.

Derivado de que el próximo año se llevará a cabo el relevo de la máxima magistratura en doce entidades de nuestro país, me vino la inquietud de plasmar algunas consideraciones generales que comúnmente deben de tomarse en cuenta.

Napoleón Bonaparte no erró al decir que quien no conoce la historia está condenado a repetirla. El ascenso al poder siempre se recorre por caminos tortuosos en donde se mide la lealtad y se condena la traición, pero irremediablemente, la segunda siempre hace su aparición estelar cuando hay cambio de gobernante.

Por desgracia, en cualquier lugar siempre existen quienes confunden la lealtad con sumisión férrea, desterrando a los que no utilizan la zalamería a manera modus vivendi. Es así como la carencia de estadistas hace que quienes ejercen el poder se rodeen de aduladores, pues son gustosos de escuchar el constante canto de las sirenas como modo de incrementar la insaciable hambre narcisista.

Históricamente hay quienes han llegado a creer que al dejar a un sucesor podrán obtener dos beneficios: la protección y el segundo,  continuar ejerciendo el poder. Esto puede ser muestra de la poca preparación que se tuvo para ser, pero sobre todo, para dejar de ser, asunto complejo pero de gran relevancia dentro de la política. Por ello di comienzo a la presente colaboración con la frase de Nicolás Maquiavelo plasmada en la biblia del quehacer de los políticos: El príncipe. Enfatizando en que quien trata de que otro sea más poderoso, no hace más que obrar su propia ruina.

Algunas consideraciones que tienen que tomar en cuenta las personas que dejan el poder es que la paranoia –natural en estos casos- no hace más que tomar decisiones de manera impulsiva, las cuales casi siempre serán desastrosas. A ello se refirió José Martínez Ruiz, mejor conocido como Azorín, en su libro: El político, en donde desmenuza algunas recomendaciones para los políticos entre las que se encuentra la paciencia: “Lo que se hace precipitadamente se hace mal y a disgusto…” Es por esto que debe de imperar la entereza y sangre fría al momento de tomar decisiones, pues estas no se toman con las vísceras.

Una gran tarea tienen quienes dejarán el poder y quienes arribarán al mismo. Han de estar preparados para ser, para no ser y para dejar de ser. Se describe de manera sencilla, pero en lograrlo radica la diferencia entre la improvisación y la experiencia de un político.

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