Acoso Sexual en América Latina

El acoso sexual en la actualidad es un tema que sigue intentando dejarse de lado por la incomodidad que genera al intentar discutirse. Es un tema que divide cuando, por su misma naturaleza, se esperaría que todos estuviéramos de acuerdo en que es importante intentar combatirlo y buscar que de alguna manera las personas que lo perpetúan se enfrenten a las consecuencias necesarias para que no lo vuelvan a hacer. Asegurar que las mujeres, las principales víctimas de acoso, se sientan seguras y cómodas en los espacios en que se suponen que deberían de asegurarlo.

Este año se declaró a México como el país en América Latina con el primer lugar en acoso sexual. Según datos reunidos por la empresa consultora Brain y la encuestadora Win-Gallup Internacional, 46 % de las mujeres mexicanas dicen haber sufrido acoso sexual, y las mujeres que más lo sufren son principalmente de clases sociales más bajas. De hecho, sólo hace unas semanas las alumnas de universidades “de prestigio” del país, como el Colegio de México, el CIDE, la Escuela Libre de Derecho y el ITAM, decidieron recabar casos de acoso hacia alumnas por parte de profesores y compañeros para visibilizarlos. De esta manera querían hacer ver a las autoridades de las instituciones y al país que no estarán conformes hasta que se lleven a cabo acciones que realmente representen un cambio y un esfuerzo para combatir este problema latente.

De acuerdo con las Naciones Unidas, el acoso sexual en América Latina, principalmente en el ámbito laboral y escolar, es una de las principales formas en que se ejerce violencia hacia las mujeres. Esta conducta sigue siendo percibida como algo normal, por lo que se invisibilizan y desvalorizan los casos. América Latina, a pesar de ser una región caracterizada por la violencia hacia la mujer y feminicidios, no tiene al acoso sexual en el debate público. Incluso cuando se han llevado a cabo diversos esfuerzos en la región para combatir el acoso sexual a través de regulaciones legales, pocos países ponen un enfoque en el ámbito escolar, y resulta algo preocupante por los múltiples casos que se presentan de acoso sexual escolar por parte de profesores y alumnos hacia alumnas o incluso profesoras/personal administrativo.

En muchos casos, por la misma desconfianza que sienten las mujeres hacia las autoridades responsables de recibir denuncias de acoso, no se presentan denuncias formalmente. Este hecho se ha usado como ataque hacia las mismas mujeres: “es que por qué se quejan tanto si no denuncian”. Es importante señalar que denunciar un acto de acoso sexual es algo difícil, pues para muchas representa algo “vergonzoso” o que no vale la pena exponerse de esa manera cuando no se tomarán acciones al respecto, e incluso se pueden volver en víctimas de ataque por parte de personas que buscan descalificar las acusaciones que presentan. Es necesario que como sociedad nos solidaricemos con las mujeres que deciden alzar la voz y presentar sus denuncias, aunque lo hagan años después de que haya sucedido, pues de esta manera se puede motivar a que más mujeres que han pasado por esto y las que pasarán por esto alcen la voz y denuncien sus experiencias, pues así se visibilizará más la problemática, y de esta manera exigir a los respectivos gobiernos que se implementen más acciones que realmente representen un cambio en la vida de las mujeres latinoamericanas.