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Adiós al escritor viajero

La literatura mexicana está de luto. En la mañana del pasado jueves 12 de abril, falleció a la edad de 85 años el premio Cervantes 2005, Sergio Pitol.

La infancia de Sergio Pitol, que, llena de enfermedades lo convirtieron en un voraz lector, le dio una formación profesional como ensayista y narrador, además de ser traductor y diplomático mexicano; lo que le atribuyó varios premios literarios como el Premio Internacional Alfonso Reyes en 2016.

La muerte de Pitol deja un vacío para la cultura mexicana, y un legado literario en que prevalecerán sus diversas obras y ensayos, además de traducciones al español que el autor realizó durante los años en que estuvo fuera del país.

El autor de “El arte de la fuga” fue encontrado sin vida en su casa en Xalapa, Veracruz; debido a una enfermedad progresiva que padecía desde hace varios años, lo que terminó por arrebatarle la vida a su ya avanzada edad.

Sus más allegados y también funcionarios públicos se despidieron del escritor con mensajes de cariño, Enrique Krauze dijo que Pitol fue “siempre apreciado y respetado”. Jorge Volpi, el más reciente recipiente del Premio Alfaguara de novela, lo calificó como “uno de los mayores escritores de nuestra lengua” y recomendó dos obras “perfectas”, El desfile del amor y El arte de la fuga. “Celebramos su vida y legado literario, en el cual aportó a las letras universales una obra narrativa original, traducciones y ensayos que perdurarán a través de los años”, se lamentó la secretaria mexicana de Cultura, María Cristina García Cepeda.

A Pitol le caracteriza la rebeldía en sus letras y el humor ácido propio de los mexicanos, lo que acompañado de sus numerosos viajes ampliaron su panorama, regalándonos obras como, “El desfile del amor” y “El mago de viena.” El escritor veracruzano en cada texto que plasmaba al papel, se sumergía en historias dentro de la historia, construyendo universos y viajes entrañables en los que introducía algunas de sus memorias y experiencia de viaje.