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Allanar el camino rumbo al 2018

Los astros se alinean y parecen favorecer al PRI rumbo a 2018, aunque más que una alineación natural, parece que el tricolor los acomoda a su favor, ejemplo de ello es la situación que guardan la Procuraduría General de la República y la Fiscalía Especializada para la Atención en Delitos Electorales, las que se encuentran acéfalas en medio de investigaciones que podrían ser cruciales y manchar la imagen (aún más) del actual gobierno y del Revolucionario Institucional.

Hace unas semanas la renuncia de Raúl Cervantes dejó a la PGR sin titular, además de un montón de dudas y especulaciones del por qué había renunciado, aún con investigaciones sin concluir, entre las cuales se encuentra la del caso Odebrecht, del que se menciona que la empresa brasileña sobornó al exdirector de PEMEX, Emilio Lozoya, para poder adquirir contratos de obra pública en el país.

Por otro lado, días después de la renuncia de Cervantes, el exfiscal electoral, Santiago Nieto fue removido de su cargo por el encargado de despacho de la PGR, dejando también una investigación pendiente, la cual también tenía que ver con el caso Odebrecht, pues se había señalado que parte del dinero que habría recibido Lozoya fue utilizado en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. El Fiscal fue removido de su cargo por supuestas faltas al código de conducta, al revelar datos de la investigación que se llevaba a cado y en la que estaba implicado Lozoya Austin.

Total, que ahora las dos personas que se encontraban a cargo de la una de las indagatorias más polémicas de la actual administración presidencial ya no se encuentran en el cargo, una que se fue por su propio pie, sin dejar claro el por qué y la otra que fue destituida, al parecer por hacer su trabajo con honestidad, ¿su error?, haber hecho públicas supuestas presiones por parte del ex director de Petróleos Mexicanos para que declarara su inocencia en el caso Odebrecht.

En el caso de Santiago Nieto, el senado aún tenía la posibilidad de regresarlo a su cargo, objetando su destitución, pero los señores senadores no se pusieron de acuerdo y el tiempo para poder lograrlo concluyó el viernes 3 de noviembre, por lo que la remoción de Nieto se concretó y ahora solo queda esperar que se nombre a un nuevo fiscal electoral, pero con la posibilidad de que esta vez sea alguna especie de Virgilio Andrade, alguien que quede subordinado a sus jefes y con poca o nada de autonomía en su actuar, pues alguien que haga bien su trabajo y no ceda ante presiones no es de utilidad en un proceso electoral tan importante como el que comienza.

Ahora, la bomba que debió ser el caso Odebrecht en México no ha llegado ni a cohetito de fiestas de pueblo, y mientras en otros países de América Latina caen cabezas de altos funcionarios públicos, en México el único que estaba siendo investigado parece que la va a librar y con ello el PRI-Gobierno también se libra de algo que le pegaría rumbo a las elecciones del próximo año.

Por el momento, en pleno proceso electoral y con el montón de casos de corrupción que emanan cual geiser, en el país no tenemos procurador general, fiscal electoral, Fiscalía General, Fiscalía Anticorrupción y nada de nada. Todo bien para el actual gobierno para preparar el camino rumbo al 2018, que nada ni nadie le estorbe para afianzar su permanencia en Los Pinos.