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Amantes ¿de verdad o por moda?

En los últimos años, las modas que han surgido en nuestra sociedad han sido de lo más diversas e incomprensibles entre las generaciones más jóvenes que conforman nuestra sociedad. Sin embargo, no todas las modas que surgen han sido útiles y la mayoría han sido sólo esporádicas.

De igual forma; hace no mucho, gracias a las campañas que ha abierto el gobierno en fomento a la lectura, muchos han tomado en serio el papel por inculcar en los jóvenes el gusto por la literatura. Lo cual nos hace tener un poco de esperanza en cuanto a la educación y cultura en el país.

Pero ¿en verdad leemos? o ¿es solo mera “cortina de humo” para impresionar a los demás?, hay que pensar muy bien esta respuesta, pues mucho de lo que opinamos se ve influido con base en la información que recibimos y de cómo será utilizada a futuro. Pero, así como hay gente que sí lee, hay muchos otros que dicen que van a leer y se declaran amantes de la lectura la cual, no va más allá de leer los encabezados de algunas notas en Facebook.

Mucha de la desinformación que hoy en día recibimos se debe a un elemento conocido como “teléfono descompuesto”, en el que las personas que se dicen lectoras no rebasan más allá del título de algún texto y distribuyen la información a medias, o de lo que concluyeron en esa breve lectura incompleta.

Dándose así las “Fake News” las cuales han sido un constante dolor de cabeza para los medios de comunicación y para los protagonistas de estos temas,  el querer mostrar información de primera mano, o hacer ver que se está informado es una constante dentro del ciberespacio, difundiendo información sin fundamentos ni verificación de fuentes, lo que provoca la pérdida de información real y el escepticismo de la gente.

El problema de este tipo de amantes de lo escrito, es que más que fomentar la lectura tratan de hacer notar cuán “cultos” o “intelectuales” son, lo cual muchas veces no va más allá de hablar sobre el escritor en turno que murió. Leer por presumir no es leer, y subir fotos de páginas de libros tampoco nos hará más cultos.

Más que leer por tener un posicionamiento en redes sociales, o crear una reputación, hay que hacer de la lectura un gusto y un hábito que amplíe nuestro acervo cultural. Debe hacerse de la lectura una herramienta que nos ayude a conocer la situación en la que nos encontramos como sociedad.

Leer sin conciencia y sin intentar comprender la información que percibimos no generará en nosotros un ejercicio de análisis en el que podamos desarrollar una opinión fundada que nos haga hacer una reflexión como sociedad.

Si vamos a leer, hay que hacerlo bien para que nuestro acervo cultural se fortalezca de la manera correcta y en caso de hacerlo, la información compartida sea verídica.

Eso digo yo.