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Apagón de TV: ganadores y perdedores

Como parte de la Reforma en Telecomunicaciones (2013) se estableció que a diciembre de 2015 concluirán las transmisiones de televisión analógica en el país. Desde esa fecha se comentó que el reto que tenían las autoridades era mayúsculo. Y así ha sido: hemos sido el primer país de América Latina en intentar avanzar en este tema y las muchas complejidades han aparecido.

Para ser claros, en cada ciudad en donde el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ordene el apagón, los televidentes sólo podrán ver televisión si cuentan con: a) una TV digital (ojo, TV plana no es lo mismo que digital); o b) cuentan con un decodificador; o c) están suscritos a algún sistema de TV de paga.

La ciudad de Monterrey y área conurbada fue la primera ciudad importante del país –y no fronteriza- en “apagarse⬝. A pesar de que la ciudad tiene los índices de pobreza más bajos del país -apenas un 10%- mucha gente se ha visto afectada. A decir del IFT son medio millón de personas las que se quedaron sin poder ver algún tipo de TV. Pero a decir de Nielsen, que mide internacionalmente audiencias, la afectación es de casi 700 mil personas.

A raíz de lo sucedido en Monterrey muchas dudas han surgido sobre qué pasaría en el resto del país si a la ciudad más industrializada —y con el producto per cápita más alto— le fue tan mal. Las hipótesis apuntan a que cerca de 10-14 millones de personas podrían quedar sin acceso a la TV abierta y gratuita. Esto, bajo la forma en que se mida es mucha gente. Ante ello, el PRD y PAN han presentado iniciativas para diferir el apagón al año entrante. El PRI ha dicho que apoya la medida. La Secretaría de Comunicaciones, encargada de repartir televisores en todo el país dice que las cosas marchan bien.

Por lo pronto hay dudas sobre el padrón que se viene usando para repartir televisores por parte de la SCT. Y es que los datos no coinciden: está desde el hecho de que en un inicio la SCT repartiría más de 12 millones de televisores, y luego de un ajuste presupuestal quedó en que serían apenas 9 millones. Nunca quedó claro si estos faltantes afectarían para cubrir adecuadamente a la población.

También está el dato de los padrones que se usan. El día de ayer el Congreso de Morelos, preocupado pues en 3 días se da el apagón en Cuernavaca, señaló que las cuentas no cuadran. Que el padrón de la Sedesol (a quienes se les debieran de regalar televisores) es de 32.6 mil personas, pero que la SCT sólo dio 24.2 Esto significa que sólo se cubrieron el 74.2% de los hogares de escasos recursos y no el 90% que mandata la Ley. ¿Son los datos de Morelos ciertos? ¿Esto está pasando en el resto del país? ¿Qué autoridad es la responsable de verificar las cuentas? ¿La propia Sedesol, la SCT o el IFT?

Pero mientras el Congreso de la Unión decide si emite una prórroga para mover el “apagón⬝ al 2016 o mientras las dependencias federales hacen la revisión de las personas que debieron haber recibido un televisor van, los ganadores y perdedores de este esquema.

Ganadores: 1.- Las empresas de TV de paga: dado que la única forma de que las televisoras viejas (analógicas) sigan sirviendo es conectándolas a un sistema de TV de paga, estas empresas se benefician del apagón incrementando la penetración de este servicio en el País. En el caso de Monterrey los ganadores de clientes, en ese orden, fueron según datos preliminares las cableras y SKY (paquete TuTV) -ambos con participación de Televisa- y DISH.

2.- La gente que recibió su televisor gratuito por parte de la SCT. Aunque si tenían dos televisores y ahora sólo les sirve uno, pues puede que no se sientan tan ganadores.

Perdedores: 1.- Las cientos de miles de familias, millones de personas, que no recibieron una TV por parte de la SCT o los que no tienen para sustituir su TV que será obsoleta.

2.- Las televisoras públicas de las entidades federativas y de Universidades que no están listas para transmitir en digital. Al parecer son 33. Y han señalado necesitar multimillonarios recursos y tiempo para estar listos a finales del 2016.

Indiferentes: 1.- Las televisoras comerciales que al parecer ya están listas para la transición digital y que si bien habrá menos gente viendo televisión, los segmentos que dejan de ver no son atractivos para la mayoría de los anunciantes –por su bajo poder adquisitivo. Además de que Nielsen, quien da los ratings a anunciantes, agencias de medios y televisoras, sustituirá de su muestra a quienes dejen de ver TV pues lo que mide son audiencias sobre programas. No personas sin televisión.

2.- Las televisoras públicas de la federación, canales 11 y 22, que ya están digitalizados y apostarán por quedarse con las audiencias de los medios públicos de los Estados.

3.- Grupo Imagen, dado que aún no tiene fecha para salir al aire y que de por si la audiencia que tendrá será sólo digital —y estará en todos los sistemas de TV de paga, con el Must Carry— su impacto no parece ser mayor al diferirse el apagón algunos meses.

Este es el balance de los hechos. Surgirán muchas dudas, además de las de arriba enumeradas. Entre otras si no hubiera valido más la pena entregar decodificadores, en lugar de televisores, con lo que se hubiera podido cubrir a tres veces más población.

El tema está abierto a debate y las opiniones serán muchas y diversas. Por mi cuenta concluiría diciendo que fue un error haber metido todos estos temas en la Constitución. Lo debieron de haber dejado en manos de las autoridades y que éstas evaluaran el proceso de digitalización del país y la entrega de equipos. Desde luego, a todos nos conviene avanzar en la digitalización. Pero no dejando a tantas personas sin acceso a lo que en la Constitución se nombró como un servicio público gratuito: la televisión!

Cambiando de tema. Hace mucho sentido que Cadena Tres haya dejado de transmitir el día de ayer y que su lugar haya sido ocupado por Excélsior TV. Ambos canales de TV son propiedad de Olegario Vázquez (Grupo Imagen Multimedia) por lo que no hacía ningún sentido seguir pulverizando sus audiencias entre TV de paga y TV radiodifundida. Para muchos el movimiento pareció extraño. Pero el movimiento hace lógica pues el juntar sus audiencias en una sola programación aumenta el valor de sus contenidos y de su publicidad. Están dando muestras que rápidamente han aprendido del mercado de la TV y serán relevantes.