Apatía social; Olimpiadas del Terror

Actualmente se celebran las Olimpiadas Río 2016, las cuales terminarán pasando sin pena ni gloria.

Los últimos días a través de periódicos, revistas y medios digitales, se han mostrado algunos inconvenientes en las Olimpiadas de Río; comenzando por la terrible fractura que sufrió el gimnasta francés Samir Aït Said que definitivo terminará con su carrera.

En años anteriores me percataba de lo importante que era celebrar las olimpiadas, el mundo se ponía totalmente de pie ante este evento que mostraba tener una organización de primer nivel. Aún recuerdo que hasta en los puestos de comida fuera del colegio, se podía observar todo el día la transmisión de las competencias, que causaban gran anhelo de ver a México volver con un oro en el cuello.

Este año pude notar que nuestro país está envuelto en tantos chismes políticos y de violencia, que las olimpiadas están pasando de largo por los medios mexicanos. Me atrevería a decir que dadas las circunstancias en las que nuestros medios de comunicación se encuentran, los juegos olímpicos no figuran como lo más importante; ni siquiera creo que los espectadores estén esperando ver algo bueno en las transmisiones.

Las noticias y chismes a cerca de personajes de gobierno dueños de propiedades en el extranjero, los divorcios de famosos, los desnudos de estrellas norteamericanas y la violencia que ataca al país; sin duda son mil veces más leídos, más vistos y más importantes que las olimpiadas que se celebran en estos momentos. Lo lamento por los grandes atletas que pasaron un par de años preparando los números que presentarían en esta competencia y que por lo menos si son mexicanos NO recibirán atención, para variar.

La sociedad está apática ante la problemática social, la gente está cansada, agobiada y enojada con todo lo que nos está rodeando. Unos Juegos Olímpicos que anteriormente enaltecerían las cualidades y fortalezas del ser humano, ahora por lo menos en nuestro país pasarán sin pena ni gloria.

Qué maravilloso sería ver una competencia entre empresarios apoyando causas sociales, entre universidades privadas becando a alumnos destacados; quizá incluso sería impactante una competencia en la que el gobierno despida a la mayoría de sus empleados de atención a clientes en sus dependencias, los cuales NO sólo son prepotentes sino en muchas ocasiones abusivos y corruptos.

Siempre he creído que México es un país maravilloso, con una mala dirección; culpa de nosotros como sociedad y de muchos de aquellos que han llegado al poder; y en lugar de usarlo para beneficio del pueblo, lo usan para desprestigiar más a la clase política.

Vuelvo a reiterar mi confianza hacia el gobierno que tenemos, también mi esperanza y quizá la esperanza del 100% de los mexicanos; deseamos que hagan algo por evitar la violencia, terminen absolutamente con la corrupción y le den rumbo a este país que lo necesita con urgencia. Quizá para 2020 tengamos más tranquilidad y entereza, lo que nos permita disfrutar de unos juegos Olímpicos y por primera vez contar con el apoyo necesario a nuestros atletas nacionales.