Monitor Nacional
Apropiarse de la ciudad
Asimetría y espacios | Delfina Sieiro
23 de diciembre de 2015 - 10:55 am
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Por qué no volver a recorrer el barrio de tus abuelos, allá en Lindavista, Tacubaya, Xochimilco, el pueblo de Tlalpan o Chimalistac, el reto es visitar una colonia que no conozcas, o caminar por aquellas calles que hace mucho que no recorres a pie

Antes de empezar la lista de propósitos del 2016, y a contar la cantidad de eventos y lanzamientos de arquitectura o interiorismo que habrá el próximo año, tenemos unos días para hacer el recuento de este año y saborear estos días lentos con un recalentado.

Sí eres como yo, de los afortunados que nos quedamos en la desierta ciudad te propongo que aprovechemos que nuestros diputados, manifestantes, antorchistas y vecinos, están de vacaciones para hacer una toma de la ciudad. Vamos apropiarnos de eso que llaman el espacio público, ese que algunos quieren alquilar, ese que otros toman arbitrariamente para impedir nuestro paso. No quiero enlistarte aquí cuáles y cuántas exposiciones hay este mes en los museos, tampoco los invitaré al teatro o un concierto.

Mi propuesta es caminar lento por la ciudad y reconciliarnos con sus plazas, volver a enamorarnos de sus calles. Por qué no visitar esas colonias que no están en tu recorrido cotidiano, vayan a explorar La Santa María la Ribera, empezando por su bellísimo kiosko morisco para luego recorrer esas calles que nos muestran las fachadas de las primeras casas fundadas fuera del 1er cuadro de la ciudad, lo que algún día fue un “fraccionamiento moderno con todos los servicios, pero disfrutando los aires de campo” según versaba la publicidad a finales del siglo XIX. Seguro que encontrarás al menos un museo o iglesia que te invite a entrar. Toma nota del nombre de sus calles, ¿conoces esos árboles? Sabino, fresno, peral, o qué sabes sobre los personajes que dan nombre a las calles transversales, Dr. Atl, Manuel Carpio, Jaime Torres Bodet.

Puede resultar divertido buscar las leyendas o anécdotas que dieron origen a los nombres de sus callejones o avenidas. De dónde salió eso del Callejón del Sapo, Barranca del Muerto, calle de La Quemada o avenida Niño Perdido, revisar esas historias sin duda traerá a nuestro recuerdo cosas que habíamos olvidado. Preguntarse por qué Chimalistac tiene calles que llevan esos nombres tan raros como Hipo o Santa y detenernos un momento a escuchar el movimiento de sus árboles y sus fuentes.

Por qué no volver a recorrer el barrio de tus abuelos, allá en Lindavista, Tacubaya, Xochimilco, el pueblo de Tlalpan o Chimalistac, el reto es visitar una colonia que no conozcas, o caminar por aquellas calles que hace mucho que no recorres a pie. Revisar con cuidado los nombres de sus calles, los cambios o renovaciones de las fachadas de aquellas casas, iglesias o monumentos que creemos conocer pero que no miramos, ni admiramos con detenimiento. Si tu ánimo aventurero llega más lejos, pues aprovecha a visitar ciudades cercanas, Querétaro, Tepotzotlán o Cholula.

Dejo a un lado la visita gastronómica porque esta columna se trata de espacios, pero paralelo a estos recorridos seguramente encontraremos panaderías, merenderos, heladerías, restaurantes o loncherías que completarán nuestra experiencia decembrina. Así ya con la vista y el ánimo descansados empecemos con la lista de propósitos del 2016, que seguro empieza con: remodelar la recámara de los niños, ordenar la oficina, buscar un departamento mejor ubicado, o algo por el estilo. La invitación es aprovechar y disfrutar tu ciudad, antes de que vuelvan los vacacionistas.

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