Corrupción como la nueva moneda

No se puede comprender la corrupción sin entender el hambre de poder. América Latina ha sido testigo de los mayores actos delictivos cometidos por funcionarios públicos, así como por autoridades máximas del Estado. El dinero los mueve, dejando atrás a su pueblo, quienes reaccionan de manera casi inmediata como si pudieran atrapar a quienes los representan. Pero la historia siempre termina igual: sin obtener respuesta alguna.

Si bien es cierto, la impunidad es quien protege a los corruptos, también conocidos como la élite política en América Latina, corrompiendo desde adentro el sistema que nos gobierna. El Estado se ha debilitado y con ello sus instituciones de justicia. La onda de la corrupción ha distorsionado los procesos políticos, dejando libres a la famosa élite política.

Brasil, Argentina y México son conocidos como las potencias de Latinoamérica, pero también son los creadores de los casos de corrupción que marcaron hitos en este siglo para América Latina.

Operación Java Lato – Brasil

El caso de Odebrecht logró alcanzar a funcionarios del gobierno de 12 países alrededor del mundo, y Brasil como su principal actor. México, Colombia, Venezuela, República Dominicana, Panamá, y la lista de actores secundarios continúa alrededor de 3 continentes repercutiendo gravemente en su situación económica. A través de sobornos y actos delictivos, la compañía constructora, Odebrecht, obtuvo ganancias y beneficios en sus contrataciones públicas. Este escándalo no sólo hizo temblar a las élites económicas, sino también a las altas esferas políticas quienes recibieron dinero para que la compañía sirviera mediante contratos de obras públicas en sus respectivos países.

Para el año 2015, Marcelo Odebrecht, dueño de la compañía, logró posicionarla como la mayor constructora de América Latina, mismo año que Brasil comenzó su operación llamada Lava Jato, que quiere decir Lava autos. La misión policial dejó al descubierto una red de corrupción con una carga económica de 3 millones de dólares, llevando consigo preso a Marcelo Odebrecht. El noticiero en línea EfectoNaim informó que el presidente de la constructora brasileña, con la finalidad de reducir su sentencia, decidió sacar a la luz detalles sobre sus delitos, titulada por otros países como “La Confesión del Fin del Mundo”. Gracias a esta confesión, se rescató la información sobre un departamento de sobornos secreto, abriendo la puerta para la investigación de jefes de Estado y funcionarios públicos dispersos en el mundo.

La Casa Blanca – México

Carmen Aristegui, reportera mejor conocida por dar a conocer las verdaderas caras de los políticos, sacó a la luz en 2014 la del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. El reportaje realizado por Aristegui fue acerca de la mansión que Angélica Rivera, esposa del presidente, compró por 7 millones de dólares en un lujoso barrio de la Ciudad de México. Se decía que la compra se había realizado a un amigo contratista, en Grupo Higa, desde años antes cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México. A través de un video publicado en las redes sociales, Angélica explica que la adquisición de la casa fue gracias a sus años trabajando como actriz de telenovelas y no por el dinero del pueblo.

Según el noticiero Alto Nivel, el escándalo de la Casa Blanca, trajo consigo una investigación por conflicto de intereses en materia de inmuebles en donde se incluyó al entonces Secretario de Hacienda, Luis Videgaray. ¿El resultado? Una demanda en contra de la reportera Carmen Aristegui por daño a la moral debido a su exceso en la libertad de expresión ya que causó daños a terceros, según dictaminó el juez a cargo.

Los Kirchner – Argentina

Argentina estuvo bajo el mando de Cristina Fernández de Kirchner de 2007 a 2015, manteniendo un perfil corrupto en sus últimos años de presidencia. Tras haber concluido su mandato presidencial, Cristina enfrenta, actualmente, tres acusaciones que le impiden su salida de Argentina de las cuales supuestamente pretende ser inocente.

La primera de ellas es en conjunto con dos de sus hijos por favorecer a grupos de empresarios con licitaciones en obras públicas. Además, Cristina es acusada de vender dólares por parte del Banco Central de Argentina por tarifas menos infladas que las del mercado global. Por último, y la más grave, las acciones ilícitas de lavado de dinero que supuestamente realizó la ex presidenta por una empresa en donde se realizaron obras públicas a un precio más elevado. Las acusaciones de los Kirchner fueron ordenadas por condena delictiva, según el noticiero Alto Nivel.

Corrupto: ¿se nace o se hace?

Se tiene la idea que de la frontera sur de Estados Unidos para abajo somos otro mundo. Con una población que apenas unas cuantas de sus necesidades básicas son adquiridas. Un mundo que nunca va a alcanzar esos márgenes de desarrollo económico al igual que sus vecinos. Haciéndose conocer ante el escenario internacional como un conjunto de países bastos en recursos, tanto naturales como humanos, pero sin esos niveles de conocimiento para saber cómo usarlos.

Todos estos, y más problemas, tienen una causa con nombre: corrupción. El crecimiento económico interno de un país se ve directamente afectado por los funcionarios del Estado que manejan el dinero público para fines privados. A falta de dinero público los servicios básicos (con los que deberían de contar todos los ciudadanos) se ven afectados y sólo una pequeña parte de la población los recibe con un servicio de alta calidad. Debido al incumplimiento de lo anterior, las capacidades y habilidades de la población decrecen. La carencia de servicios de salud, la escasez de alimentos, el rezago educativo, la falta de oportunidades laborales; hacen que los ciudadanos no se desempeñen de manera óptima. Por ende, su estado de productividad va a ser casi nulo, lo que ocasiona un decrecimiento en la economía de un país. Impresionante, ¿no? Todo por robar el dinero del pueblo.

El ciclo tiene más variantes, variables, actores y consecuencias, pero, básicamente, esa es la idea. Terminar con dicho ciclo no es tarea fácil, pero es la labor de todos los ciudadanos latinoamericanos, y del mundo, defender nuestros derechos y exigir más fuerte. La corrupción no es un juego al que se puede subir, y la impunidad no es un regalo de salida. Y eso nos hace falta entender.