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Cero y van dos⬦

Al norte de México, concretamente en Baja California, los empresarios gasolineros viven un calvario que pareciera ser sacado de los viejos tiempos: en donde existe un rico hacendado, dueño del pueblo, que mueve a sus anchas a todo y a todos, para ser el único que perciba jugosas ganancias y acrecentar su fortuna.

Esta triste realidad en nuestros tiempos tiene nombre y apellido, Alberto Uribe Maytorena; el cacique y dueño del Grupo Gasolinero Gasmart que no permite que nadie esté por encima de su empresa, mucho menos tolera que le hagan o intenten hacerle competencia. Lo que ha provocado entre grupos gasolineros de aquella región, se dé una auténtica guerra sin cuartel.

El primer caso: Grupo Gasolinero Rendichicas que inició operaciones en Tijuana, ha tenido gran éxito y sus estaciones se han expandido hacia Sonora y Chihuahua. El secreto de su éxito tan elemental como efectivo: entregar litros completos y ofrecer un servicio amable y de calidad.

Pero el éxito venía acompañado de ataques desleales de su principal rival, Grupo Gasolinero Gasmart que ha hecho todo lo que está dentro y fuera de ley para apoderarse del negocio de las “despachadoras de las gorras rosas⬝.

Gasmart, con el apoyo de ex funcionarios de la PGR y buena parte del sistema judicial de Baja California, emprendió campañas hostiles, que consistían en hacer denuncias con documentos falsos para evitar que las estaciones operadas por Rendichicas pudieran laborar. También Gasmart inició una campaña de desprestigio contra Rendichicas, que incluye agresiones físicas y verbales contra las trabajadoras de las estaciones. El objetivo: apoderarse de las 69 gasolineras del Grupo Rendichicas.

Así se las gasta Alberto Uribe Maytorena y su pandilla de secuaces: Gasmart.

El anterior no fue el único caso en el que Gasmart se vio envuelto: en el 2012 el Grupo Gasolinero Senda sufrió lo mismo que Rendichicas. Fueron amenazados, violentados y les robaron 13 de 15 gasolineras. La razón es la misma que RendiChicas: empezar a crecer con éxito.

En este caso a diferencia del primero, el hermano menor de Alberto, Fernando Uribe Maytorena, era socio de Grupo Senda, motivo de peso para que se ensañara para destruir la sociedad de su hermano.

Queda claro que en ambos casos, Alberto Uribe Maytorena no hubiera hecho tanto daño, sino fuera por el apoyo cómplice de diversas autoridades.