Monitor Nacional
¿Cómo pude graduarme?
Proyecto de vida | José Gregorio Contreras
8 de junio de 2016 - 4:06 pm
columna
Cada año que pasa esta esperanza se va diluyendo y por otro lado las universidades privadas cada vez van siendo más costosas

Hoy en día poder graduarte en una universidad pública es digno de celebrarse. Son tantos estudiantes los que entran al sorteo de cupos, que solo queda encomendarse al Ser Supremo y esperar los resultados.

Anteriormente estudiar en una universidad privada era una elección que tomabas si tenías los medios para cursar en ellas, pero  tenías la certeza que tener un cupo en cualquier universidad pública. Cada año que pasa esta esperanza se va diluyendo y por otro lado las universidades privadas cada vez van siendo más costosas.

Lo interesante de todo esto es que las universidades públicas ofrecen muy buena educación. Los profesores que se encuentran en ellas son profesionistas de carrera, han ido año por año especializándose en diversas áreas y haciéndose expertos en lo que enseñan. El problema radica en que cada vez hay más alumnos y la capacidad de aceptarlos a todos es imposible. Se ha llegado al extremo de sobre poblar las aulas, lo cual trae un detrimento en la calidad de la educación por una capacidad espacial, no por el nivel académico que se ofrece.

Ante esta circunstancia, nuestros hijos están bajo una incertidumbre de si podrán estudiar en la universidad pública. Es tanta la demanda y tan poca la oferta,  que no todos los buenos estudiantes salen favorecidos. Hay jóvenes que logran buenas calificaciones en secundaria y en la preparatoria pero no lograr entrar en la universidad pública.

Si eres un padre o una madre que tienes la posibilidad económica para inscribir a tus hijos en una universidad privada eres afortunado. Sino lo eres, estas en el grupo más numeroso y tendrás que inscribirlos en la universidad que se adapte a tus ingresos y tus hijos quizás tengan que trabajar para colaborar con el gasto.

Si tus hijos ya están cercanos a entrar a la universidad, lo anterior será tu opción. Si aún los tienes pequeños y tienes al menos unos 10 años para poder invertir en un plan de ahorro para su educación, este es el momento para asesorarte y tomar acción de inmediato. Aquellos que incluyen un seguro de vida en este plan son los más robustos porque eliminan la incertidumbre de que sus hijos no lleguen a lograr su licenciatura en el caso que ya no estés.

El que tu hijo entre a una universidad pública no está en tus manos, pero ahorrar desde temprano para que logren hacerlo en otra universidad si lo está.

Al momento de tener que tomar la decisión de que propuesta es la mejor para ti no lo hagas solo, busca un asesor.

En definitiva, convéncete que si puedes lograr una buena educación para tus hijos, solo que tienes que tomar al tiempo de tu lado. Tus padres ya hicieron su parte, ahora es tu turno.

¡Hasta la próxima vez!

 

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