Monitor Nacional
Confirmado: Trump va de salida
Opinión | Ana María Salazar
17 de mayo de 2017 - 7:44 pm
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En el caso del presidente Trump, tal vez el despido de Comey no sea el boleto de salida, pero al despedir a la persona que lo investigaba, declaró concluido su gobierno este martes

Outrageous, unprecedented, explosive, dark day in American history, etcétera. Estos fueron algunas de las reacciones ante la decisión del presidente Donald Trump de despedir al controversial director del FBI, James Comey. ¿Es esto el primer paso de Donald Trump al precipicio de un juicio político que posiblemente podría concluir su mandato antes de 2020? 

En un mundo donde la lógica política y las fuerzas de pesos y contrapesos detienen a un presidente del abuso de poder, pero también estamos viviendo en un universo paralelo donde personas como Donald Trump son electos presidentes, todo puede suceder, aun lo extraordinario y lo menos esperado. 

Incluyendo que el presidente de Estados Unidos despide a la persona que está investigando a personas cercanas a Donald Trump que podrían haber coludido con los rusos durante las elecciones de 2016. 

¿Por qué es tan grave la despedida de Comey? Entre los muchos comentarios que se lanzaron después de la despedida de Comey, está el que Trump hizo una decisión ‘Nixoniana’, en referencia a la decisión de Richard Nixon de despedir el 20 de octubre de 1973 al fiscal especial, Archibald Cox, quien estaba investigando el papel del presidente en el escándalo de Watergate. Esta investigación resultó en que el presidente Nixon decidiera dimitir antes de enfrentar un juicio político. 

Pero lo que hizo Donald Trump es aún más grave. Nixon despidió al fiscal especial. Trump, en cambio, despidió al director de la institución que tiene la responsabilidad de investigar a las personas cercanas al presidente, y tal vez el FBI tendrá que investigar al mismo presidente. 

Hace algunos años se aprobó la legislación que señala que el mandato del director del FBI es de diez años, para evitar lo que sucedió  –despedir a un director por razones políticas–. Aun cuando se estaba investigando al presidente Bill Clinton, que resultó en un juicio político y que fue absuelto, jamás hubiera considerado despedir al director del FBI que los estaba investigando. 

Comey es la tercera persona despide Donald Trump y que podrían investigarlo. 

Ya había despedido al fiscal de Nueva York, Preet Bharara; a la procuradora de Justicia, Sally Yates, quien esta semana dio testimonio sobre vínculos de personas y funcionarios cercanas a Trump con los rusos durante y después del proceso electoral; ahora despide a Comey, quien habló está semana sobre la investigación de la interferencia rusa, que lleva acabo el FBI, durante las elecciones presidenciales. El actual procurador de Estados Unidos, Jeff Sessions, nombrado por Trump, tuvo que recusarse de la investigación, porque él mismo se reunió con los rusos sin avisar, creando una preocupación de que él, como procurador, podría también ser investigado. 

De hecho, el mismo martes que fue despedido Comey, personas cercanas a Michael Flynn –el director de seguridad nacional de Trump que ahora es investigado por sus vínculos con Rusia– recibieron órdenes judiciales de testificar. 

Testimonio que podría acercar aún más a los vínculos de Trump con la intervención rusa en las elecciones presidenciales. 

¿Pueden ustedes imaginar que despidieran al procurador general de la República, o al secretario de la Función Pública después de anunciar que había una investigación en contra de secretarios o el mismo presidente? Por eso cuando el presidente Peña nombra a Virgilio Andrade a la Función Pública había pocas o nulas esperanzas de que se pudiera llevar a cabo una investigación que tuviera credibilidad, por el hecho de que los investigados eran el presidente (quien nombra a Andrade) y su entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray (amigo de Andrade). 

Problema similar al de Virgilio Andrade tendrá el nuevo director del FBI, pues por más independiente o por más experiencia que tenga el candidato, jamás tendrá la credibilidad de que pueda investigar al presidente de Estados Unidos y aquellos cercanos al executivo que hayan violado la ley. 

Y la nube de corrupción continúa flotando sobre Peña Nieto y no se borrará por más gobernadores que se investiguen, se detengan o se condenen. 

En el caso del presidente Trump, tal vez el despido de Comey no sea el boleto de salida, pero al despedir a la persona que lo investigaba, declaró concluido su gobierno este martes. De ahora en adelante, Trump dejó de gobernar, ahora se dedicará a defender a sus allegados y a sí mismo, para no ser el siguiente presidente de Estados Unidos que enfrente un impeachment y juicio político, y nada más.

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