Monitor Nacional
Crítica: Me and Earl and the Dying Girl
El Gurú del Cine | Álvaro Espíritu Santo
13 de octubre de 2015 - 11:30 am
Me and Earl and the Dying Girl-MN
Visualmente, la cinta es muy interesante. Hay varias tomas bastante creativas que desde los primeros minutos nos indican que esta no es una historia tradicional

Cada año, el festival de Sundance presenta cintas independientes que son proyectadas a críticos y ejecutivos de la industria cinematográfica.  Cada año, estas cintas buscan no solo ser promovidas, si no también buscan que alguna distribuidora se interese en ellas y las ayude a llegar a la pantalla grande. Una de las cintas más celebradas en el Festival de este año es la pequeña cinta “Me, Earl and the Dying Girl”.

Basada en la novela homónima de Jesse Andrews, la cinta se centra en Greg (Thomas Mann); un introvertido estudiante de preparatoria que ha hecho todo lo posible para pasar los últimos cuatro años completamente desapercibido.  Sin embargo, cuando Greg es forzado a convivir con Rachel (Olivia Cooke) una de sus compañeras recientemente diagnosticada con una enfermedad terminal; estos dos adolescentes aprenderán sobre la vida, el futuro y como conectar de verdad con alguien en el complicado universo de la preparatoria.

Este tipo de cintas, conocidas generalmente como “coming of age” (algo así como alcanzar la madurez) se centran en personajes marginales o afectados por alguna tragedia que buscan la aceptación o encontrar su lugar en el mundo.  En el caso de “Me, Earl…” se trata de una cinta que explora la gran pregunta:  realmente conocemos a alguien?

Y en ese sentido la cinta funciona maravillosamente.  No solo vemos la interacción entre Earl y Greg sino que por otro lado vemos otro tipo de relación entre Rachel y Greg que se va desenvolviendo lentamente.  Y aunque esta no es una cinta romántica, la conexión entre Rachel y Greg no se puede ocultar.

Y aunque la cinta logra definir y construir un universo bastante interesante, no tenemos la oportunidad de explorar a estos personajes lo suficiente.  Esta es una cinta que desarrolla más la historia y deja ir a sus personajes por completo, lo cual le resta un poco de impacto al producto final o al tercer acto que resulta ser el más emotivo de toda la historia.  Actores como Connie Britton, Molly Shannon y Nick Offerman se sienten desperdiciados como los padres de los protagonistas, y quizás pudieron haber aportado más, mucho más a la historia.

Visualmente, la cinta es muy interesante.  Hay varias tomas bastante creativas que desde los primeros minutos nos indican que esta no es una historia tradicional.  Así mismo, hay varios recursos creativos que rompen el estereotipo de cinta juvenil y la vuelven una carta de amor al cine, los libros y todo tipo de arte que involucre contar una historia.

El director de la cinta, Alfonso Gómez Rejon tiene experiencia principalmente en series de televisión como Glee, American Horror Story o Red Band Society. Y esto se refleja un tanto en el producto final, la exposición es constante y la trama tarda un poco en avanzar, por lo que el primer acto se siente un poco largo.  Sin embargo, cuando la cinta alcanza velocidad logra llegar a un tercer acto y conclusión que aunque algo predecible logra impacto emocional.

Esta es una cinta que aunque no es perfecta funciona en muchos niveles. Sin lugar a dudas refleja claramente las preocupaciones de los jóvenes actualmente y el miedo que muchas personas pueden sentir a tomar riesgos en sus vidas.  Pero quizás lo más importante es que la cinta constantemente nos hace saber que las historias siempre se siguen escribiendo.

“Me, Earl and The Dying Girl” es una cinta sencilla y emotiva que transmite el amor por el cine y las historias que la personas van formando a lo largo de su vida.  El director Alfonso Gómez-Rejon hace un gran esfuerzo en contar la historia de dos perfectos opuestos que logran encontrar un punto medio donde crecen y mejoran como personas.  Sin embargo, la cinta tiene un primer acto bastante largo y toma su tiempo en arrancar, pero de alguna forma logra compensar esos errores con un tercer acto y una conclusión emotiva pero predecible.

Esta es una historia para todos aquellos que gustan de historias llenas de emoción o pequeñas crónicas en donde los personajes buscan encontrarse a si mismos en el mundo.

Calificación Final: 9 de 10

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