Ver más de Trendleaks

Crónica de un desastre anunciado

Un sismo que tomó por sorpresa a todos, que acabó con la vida de cientos, y llenó de esperanza a otros pocos. De nueva cuenta los mexicanos demostraron que si de solidaridad se trata somos el país número uno, sin embargo no todo es fe y esperanza, también hay llanto y desgracia.

Ayer la gran parte de la población mexicana pasó frente a su televisor horas y horas a la espera de que una pequeña niña fuera rescatada, un caso que conmocionó a todo un país que no perdía la fe en los rescatistas que ya bastante habían hecho por los afectados.

La sorpresa nos la llevamos todos cuando a la mañana siguiente, y luego de más de 26 horas del sismo, la pequeña “Frida Sofía” como dijeron que se llamaba, no había sido salvada, los escombros se movieron, la herramienta y todo tipo de material que fue solicitado se llevó al lugar, los perros entraban y salían, los rescatistas igual, pero nada, absolutamente nada.

La historia se volvía cada vez más inverosímil, primero era una niña, después tres, al final seis, las dudas comenzaron a surgir por doquier, ¿Dónde están los padres? ¿Por qué no sale? ¿Está en el segundo o tercer piso? ¿Y los perros? ¿Nadie ha reclamado a ninguna Frida Sofía? No figura en la lista, ¿Sí hay niña?¿No hay niña? No, no hay…

Al final del día ya a nadie nos importa saber de quién es la culpa, si nos mintieron o no, si fue Televisa, si fue la Marina, si fue el gobierno, si fueron todos, o ninguno, lo único que de verdad duele, son las personas que siguen ahí, esperando a que alguien les preste la misma atención que a una niña que quizás nunca existió