Cuando un amigo muere

Muchas veces reímos, otras tantas nos dijimos que tan importantes éramos el uno para el otro; pero jamás pudimos despedirnos.

A lo largo de esta vida conocemos muchas personas, con el paso del tiempo les vamos tomando cariño y muchas veces amor. Al pasar los años estas personas dejan de ser individuos externos para convertirse en nuestros hermanos o nuestros cómplices.

 El año anterior fue totalmente terrible; la muerte estuvo cerca en cada mes, en cada paso, en cada lágrima y por igual en cada sonrisa. Algunos amores desparecieron y dejaron huella en la vida; otros tantos sólo pasaron de largo y se borraron con el tiempo.

Entre las tantas cosas que sucedieron ese trágico 2014 perdí a un gran amigo, de esos con los que puedes tomarte una cerveza, correr a una laguna y hasta darte el abrazo más tierno aunque por dentro mueras de dolor. Con este acontecimiento comencé a valorar muchas cosas de este mundo y me pregunte miles de veces :

 ¿A caso debo sentir dolor cuando alguien muere?

Lo importante es que conocí a una persona que en lo mucho o en lo poco pudo brindarme ayuda, alegría, fines de semana y días que si tuviera que repetir lo haría; pero con él. Un amigo bien querido siempre dejará sonrisas y maravillosos recuerdos; que nada ni siquiera el dolor de su ausencia van a borrar.

 Crecemos y vamos haciendo amistades, algunas duran poco y algunas simplemente no pasaron de un par de días; pero realmente no somos capaces de valorar en totalidad a los que nos brindan su tiempo y su vida. Normalmente fluimos en la vida, muchas veces pertenecemos a un grupo, conocemos, estamos y al finalizar el ciclo sólo nos vamos.

La familia siempre va a ser un punto importante en nuestra vida, en la mayoría de los casos un soporte muy grande; pero los amigos de verdad pasarán a ser pilares en nuestro mundo. Nunca estaremos preparados para ver a un ser querido morir; es más ni siquiera estamos preparados para ver morir a los desconocidos.

 La vida es corta y el dolor muy largo; por lo tanto mejor vivamos la vida bien y dejemos el dolor a un lado porque al final no servirá de mucho.