Monitor Nacional
Daltonismo moral, la enfermedad del prejuicio
Portada | Javier Malo
8 de octubre de 2015 - 9:03 am
Daltonismo-MN
Dicen popularmente que 'todo depende del cristal con que se mire', pero qué sucedería si optamos todos por no usar cristal, no usar lentes, ni velos, ni filtros y observamos con los ojos de la esencia humana  

Desde pequeño, gracias a la lectura aprendí y entendí que hay actos que en algunos grupos sociales o localidades del mundo, son legales y ‘buenos’, pero paralelamente el mismo acto, puede ser ilegal, castigado y ‘mal visto’ por otras culturas o regiones.

Si bien a veces pareciera que una constitución universal son las leyes de las instituciones religiosas, como en el caso de México serían predominantemente los 10 mandamientos de la iglesia católica -en la conducta pública y moral-. De estas leyes no constitucionales, sumamos a la conducta los preceptos de lo ‘correcto’ y lo ‘incorrecto’, traducidos a ‘lo bueno’ y ‘lo malo’; el actuar mediante la recompensa para irse al ‘cielo’ o el castigo para irse al ‘infierno’ ha sido en muchos casos sin cuestionar, aceptado por la sociedad.

Estos modus operandi de la moral -que aunque dista, se confunde en muchos casos con la conducta ética-, no es intrínsecamente humano, nos es inculcado y en otros casos adquiriendo, al tiempo que vamos construyendo una ‘guía de conducta’ personal que admitamos o no, se basa en prejuicios y en esa guía, juzgamos a través de los preceptos de ‘lo bueno’ y ‘lo malo’ de acuerdo a nuestras experiencias.

Pero qué sucedería si por un momento nos observamos sin esa guía de cristal, en plena condición humana, en lo vulnerables, en lo perfectamente imperfectos, en lo instintivos que somos, entendiendo que no hay ‘buenos’ y ‘malos’, que somos humanos en diferentes circunstancias, que todos somos susceptibles a ser prejuzgados, y por un momento, nos esforcemos en ver la historia que hay detrás de cada ser humano que tenemos la oportunidad de conocer o coincidir.

Ver sin prejuicios, escuchar sin prejuicios, anhelar sin prejuicios, expresarnos sin prejuicios, explorar sin prejuicios, vivir sin prejuicios y percibir nuestra humanidad.

Cuando pensé en el concepto de ‘Daltonismo moral’, pensé en aquella condición que altera en la vista la percepción del entorno; una condición que no es ‘buena’ o ‘mala’, es una diferente forma de percepción, más cuando realizo la carga retórica, esa alteración nos hace percibir todo condicionadamente en ‘bueno’ y ‘malo’, ‘blanco’ y ‘negro’.

Nuestra percepción de la realidad está alterada y lo desconocemos, creemos que aquellos que ven distinto están en lo ‘incorrecto’, pero somos nosotros los que no logramos ver toda la gama de colores, no escuchamos todos los sonidos o todas las voces, nos polarizamos y en lo sumo, se cree que con la escala de grises se conoce con sabiduría.

La oportunidad -dolorosa en algunos casos, pero sanadora en todos-, es que hay ‘cura’ para el Daltonismo moral, una metamorfosis que nos hará leer -y sobre todo, comprender- de una forma distinta, que nos hará disfrutar diferentemente la música de siempre, que nos ayudará a percibir las posibilidades en los infinitos cánones de lo bello y lo imperfecto de lo humano.

Llegar a disfrutar sin auto censurar nuestra percepción, puesto que hasta que nos deshagamos de los prejuicios, estamos limitando nuestras vías de apreciación y por ende no estamos disfrutando en libertad.

Curarnos de Daltonismo moral, es un proceso metamórfico, de insurrección mental, en el que hallaremos una perspectiva de admiración al mundo, las pasiones, como lo es el arte, la literatura, los deportes, el altruismo o incluso la criminalidad, porque mientras seamos humanos, no somos ajenos de lo humano.

No es fácil curarse, pero vivimos en un mundo de posibilidades en el que coexisten ‘el infierno, el paraíso y el purgatorio’.

TAGS: , , , ,