Monitor Nacional
De blanco y negro a color
Portada | Daniel Ortega
4 de mayo de 2016 - 6:01 pm
columna
La situación que vive la comunidad LGBT definitivamente ha cambiado en los últimos años

Es interesante ver cómo, a pesar del discurso que se escucha hoy en día acerca de los derechos humanos y la igualdad, aún existe un contraste extremo entre las cosas que se dicen y las que se hacen. Esto se nota bastante con el tema de la diversidad sexual y, lamentablemente, más en nuestro país. La situación que vive la comunidad LGBT+ (lesbianas, gays, bisexuales, trans*…) definitivamente ha cambiado en los últimos años.

Sin embargo, aún queda mucho camino que recorrer. Lo que es más, no es necesario investigar los datos duros, mochos de nosotros podemos notarlo en nuestra vida diaria en comentarios como “no soy homofóbico, pero eso está mal” o un poco menos directos como “hijo, ese juguete es para niñas”. Las causas de la formación de esta visión dicotómico-machista no serán discutidas en este artículo, ya que requeriría una investigación mucho más a fondo. El objetivo principal de este documento será explicar cómo se debe de atacar el problema.

Justamente hoy, en mi clase de Historia de México Contemporáneo, se discutió que características deberíamos de tener como ciudadanos. Mientras que se mencionaron muchas, hubo una en particular que considero especialmente importante para este tema: tener la capacidad para entender, aceptar, apreciar y tolerar las diferencias culturales. Antes de desarrollar la idea, daré algunos datos interesantes acerca de la manera en que la sociedad ve a la comunidad LGBT+ en México.

Según una encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), 48.3% de los encuestados consideran a la homosexualidad como un defecto moral, 23% lo consideran como una decisión que debe respetarse y tan sólo el 8.9% que es una orientación sexual tan normal como la heterosexualidad. Al preguntarle específicamente si consideraban que era algo con lo que se nacía o una conducta aprendida, 51.6% contestaron lo primero y 39.1% respondieron lo segundo. Lo anterior tiene que ver tan sólo con la naturaleza de la homosexualidad, sin embargo, lo más importante es el respeto y la aceptación de las personas. La mayoría de las personas entrevistadas (64.2%) opinaron que no se respetan los derechos de los homosexuales. De igual manera, consideraron que el mayor problema que enfrentaban era la discriminación, seguido por los problemas familiares, problemas en el trabajo e inseguridad.

Mientras que lo anterior muestra mejora por parte de las ideas de la población acerca del tema, no es suficiente. Primero que nada, esta encuesta sólo cuenta a las personas homosexuales, es decir, a personas que son atraídas por su mismo sexo. Es por esto que excluye a las personas bisexuales, pansexuales, asexuales, trans* (a pesar de que este último no tiene que ver con la orientación sexual, pertenecen a la comunidad LGBT+). Si ha costado trabajo traer al público el tema de la homosexualidad, es decir, de los gays y lesbianas, crear consciencia de todo los demás grupos resultará aún más difícil si los medios no se molestan en llevarlos a la vista del público. Ahora, si bien es cierto que las encuestas nos dan una perspectiva general de la problemática, puede que las respuestas dadas no se asemejen a la realidad. Esto tiene que ver con la proximidad de la problemática con la gente. Es muy diferente preguntarle a una persona que piensa acerca de la homosexualidad a ponerlo enfrente de una persona con una orientación sexual diferente y pedirle que interactúen.

Esto nos lleva, finalmente, a lo que se comentaba al principio. Para poder cambiar la situación es necesario que cada persona siga los siguientes pasos: entender, aceptar, apreciar y tolerar. La gente necesita entender, primero que nada, de que se trata la situación.

En lugar de basarse en estereotipos y tradiciones, deberían crear sus ideas y opiniones con base en observar la realidad y, de verdad, investigar acerca de la problemática. Al poder entender, se puede aceptar que la situación existe. Después de todo esto, el siguiente paso –que, quizás, sea el más importante y difícil – es el apreciar que haya esas diferencias. Ya que logramos ver la realidad, darnos cuenta que las diferencias son naturales y lograr aceptarlas, entonces podremos ser capaces de encontrar su lado bello y apreciarlas. Cuando logremos hacer todo lo anterior, entonces podremos llegar a la tolerancia. Es necesario recalcar que no me refiero a la definición que se le da a esta palabra, generalmente asociada con soportar algo. Se tiene que entender, no como un paso más, sino como la conclusión de este proceso. Entender para aceptar y aceptar para apreciar. Es así como se debería llegar a ser, realmente, una persona tolerante. E, incluso si la gente no quiere hacer caso al argumento moral de por qué no debería discriminar, al darse cuenta de la inevitabilidad de las continuas oposiciones que hay en el mundo, ¿no es mejor aprender a apreciarlas que a negarlas y odiarlas?

TAGS: , ,