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De México a Japón: distintos ritos para cuidar a los muertos

Desde la prehistoria hasta nuestros días los humanos han venerado a sus antepasados. Los ritos sirven para intentar comprehender de algún modo el misterio de la muerte.

En el caso de México se celebra el Día de Muertos. Una de las tradiciones de esta temporada es visitar el panteón para limpiar y adornar la tumba de los familiares que han fallecido. Se decoran con flores de cempasúhil y con veladoras, en algunos casos hasta se llevan mariachis para festejar a los muertos.

Mientras tanto, del otro lado del mundo y sin tener una fehca específica, los japoneses también hacen su propio rito de cuidado a las tumbas de sus seres queridos. Una persona japonesa debe visitar a sus antepasados por lo menos una vez al año. Normalmente todos los familiares se encuentran en un mismo cementerio. Las tumbas tienen una lápida de piedra con la inscripción de los nombres de quienes yacen ahí. A veces en esa lápida hay nombres de personas que no han muerto aun pero que desean eventualmente descanzar junto a sus familiares. Esos nombres se inscriben en rojo y se les cambia el color a negro cuando fallecen.

Al visitar una tumba budista japonesa se debe tomar agua del pozo del templo y limpiar con ella la lápida, esta parte del rito se llama Osoji. Además se tiene que hacer un poco de jardinería, es decir, hay que arrancar todas las hierbas malas que estén creciendo cerca de la tumba para que esta se mantenga bien cuidada.

Después se clocan flores y se quema un poco de incienso en el pequeño altar que tiene la tumba. El rito del incienso también se pactica en los funerales. Consiste en que la persona que va a hacer la visita toma una pizca de incienso y la quema, esto lo repite tres veces.

Al terminar de quemar el incienso se debe hacer una breve oración. En la mayoría de los casos los familiares llevan un Ojuzu (es parecido a un rosario, tiene cuentas, pero es budista). El Ojuzu se enreda en la mano izquierda, luego se unen ambas palmas de las manos y se inclina la cabeza en forma de reverencia. Es el momento más especial de la visita porque es cuando se agradece a los ancestros por el pasado y por el presente. Se genera una conección espiritual con los muertos. El cudiado de la tumba simboliza que los familiares están al pendiente de sus seres queridos fallecidos, y que, aunque no estén más en el mundo, ellos permanecen en su memoira.