Monitor Nacional
De Sigourney Weaver a Charlize Theron: El feminismo pierde terreno
Simposios Migrantes | Andrea Martinez
10 de junio de 2015 - 9:30 am
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Cuando leí hace unas semanas que algunos grupos machistas en la red estaban intentando “boicotear” Mad Max por ser “propaganda feminista” supe que tenía que verla inmediatamente.

La posibilidad de que una película taquillera de acción sea calificada como tal es más raro que unas elecciones limpias en México (ok, tal vez exagero). Como bien sabemos, las películas taquilleras suelen seguir una fórmula bastante predecible, y las de acción y las comedias románticas son el epítome de los estereotipos de género. Lo que me sorprende es que Mad Max no es feminista, o tal vez sólo en apariencia. ¿Que Theron es presentada con más o menos la misma fuerza que Tom Hardy? Sí. ¿Que ahora no le pusieron un trajecito entallado estilo Lara Croft o Gatúbela? También. ¿Que sacaron a un ejército de mujeres adultas bastante guerreras? Sí, bien guerreras todas. Pero ¿propaganda feminista? No. Tampoco esperaba a que Charlize Theron deconstruyera en heteropatriarcado con una sola mano, pero si alguien esperaba eso, bienvenido a la realidad. Mantuvieron historias de damiselas en desgracia, sacadas de Vogue Magazine, y Tom Hardy, muy sutilmente las salva a todas de morirse en busca de una utopía. Lo sorprendente es que una película que a tropiezos quiere medio representar una pseudo-igualdad de género cause tanta controversia. Y es que tal parece que en vez de avanzar, estamos decididos a darle de trancazos al feminismo.

En la misma semana que salió Mad Max se celebraron los premios Cannes, en los cuales varias actrices se quejaron de que habían tenido que “ganarse la entrada” por no llevar tacones, incluyendo aquéllas que no los llevaban por motivos médicos. ¿La excusa? Ir vestido de etiqueta. Los representantes de Cannes salieron a decir que el código de etiqueta lleva muchos años y que los “hosts” habían sido advertidos al respecto. Usar la tradición como excusa… me suena. Todo esto son solo ejemplos de un retroceso claro en la batalla por la igualdad. Me permito recomendarles el documental Miss-Representation (en Netflix), un análisis bastante completo de la representación del género femenino en los medios de comunicación del siglo XXI. La realidad es triste. El documental cita películas de los años 40, donde las mujeres tomaban roles más complejos que el de casi cualquier actriz en una comedia romántica actual. Y he aquí mi aportación. En 1979 Ridley Scott sacó Alien: el octavo pasajero. Ciencia ficción, el rol estelar para : Sigourney Weaver. Solita, sin ayuda del equivalente a un Tom Hardy, y sin necesitar de corsés para enfrentarse al monstruo, Ripley (Weaver) sobrevive al resto de los hombres en su nave y mata con destreza y fuerza al alien. La historia se repite en Aliens (la secuela de 1983), ahora con una Ripley montada en un súper robot y luchando contra la Alien Madre. ¡Zas! Alien se convirtió en película de culto y nadie pasó a decir (también porque no había internet) que era propaganda feminista. Treinta años después, nos espantamos por ver a un ejército de mujeres en motocicleta… pero no estilo Jessica Simpson, sino cincuentonas. ¡Dios nos libre de ver demasiadas cincuentonas en el cine!

Ya me ha tocado leer varios artículos en periódicos reconocidos en este país usando palabras como “feminazi” y hablando del feminismo como su fuera hijo del tercer Reich. Como lo hice en su momento, invito a aquellos con una opinión similar, a leer un poco, y si no quieren leer, véanse el discurso de Emma Watson sobre feminismo en YouTube. Esa joven actriz hizo su tarea. El feminismo (bueno, los feminismos) tienen como tronco común el deseo por la igualdad de género, para que tanto a hombres como a mujeres no se les juzgue sólo en base a su sexo. No promueve en ningún momento la superioridad de género. No sé cuanta distancia haya entre eso y el Nazismo, pero me parece que bastante.

Para acabar mi mes de topes contra la pared, me contaron que en una universidad de esta ciudad dan clases de Matrimonio y Pareja. Después de atragantarme mi licuado verde no sé si de la risa o de la desesperación, se me informó que dichos cursos funcionan como terapia en grupo, donde se analizan las reacciones comunes de los maridos y de las esposas. Según yo en la universidad le enseñan a uno a cuestionar las generalizaciones, no a promoverlas, en fin. Sólo por molestar pregunté a los asistentes de dicho curso si de casualidad sabían sobre Alfred Kinsey, el padre de la investigación sobre la sexualidad humana. Bueno, si me aclaran que la sexualidad no tiene que ver con el matrimonio, entonces retiro lo dicho. Pues no. Ni idea. El hombre que causó una revolución en 1938 por revelar las prácticas sexuales en E.U.A. y que hizo historia en la ciencia del comportamiento humano pasó desapercibido en una clase que aborda uno de los temas principales en el matrimonio. Parte del currículum de uno de estos cursos es el cómo encontrar a la pareja adecuada. Supongo que si se divorcian, ¿no los pueden reprobar extemporáneamente?

Termino con un poco de esperanza. Aunque las cincuentonas no son muy bien recibidas en las pantallas a menos de que estén cocinando o cargando nietos, surgió por fin una comedia que quiere ser igual de popular que The Big Bang Theory. Sus protagonistas: mujeres de 80 y 70 años, Jane Fonda y Lily Tomlin. En la comedia “Grace and Frankie” estas recién divorciadas buscan rehacer su vida incluyendo todo aquello que es vida, incluyendo—oh –my—god— su sexualidad (por ahí que le avisen a los del curso), su vida profesional, su experiencia, etc.
También viene la película Sufragistas, con Meryl Streep, que se estrenará este año. Creo que nos hace falta un buen recordatorio de aquellas mujeres que lucharon por darnos derechos y oportunidades, y por liberarnos a todos de una sociedad rígida y arcaica atada a convenciones sociales y estereotipos. Ahora sí que como dice mi madre “yo no quiero que me den el asiento, quiero que me den mi lugar”.

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