Monitor Nacional
De vuelta al presente
Sociedad en Movimiento | Lalo Renteria
30 de mayo de 2016 - 1:32 pm
columna
Si le sigues llorando al recuerdo, estarás perdiéndote lo bueno que en este momento te está ofreciendo el presente

Algún día por ahí llegué a leer una frase que decía “si el pasado hubiera sido bueno, entonces sería presente” ; hoy me doy cuenta que es algo totalmente cierto.

Todos los que hemos pasado una decepción amorosa sabemos lo difícil que es desprenderse de una persona que amaste, procuraste, cuidaste y de repente de un momento a otro perdiste. El ser humano no está acostumbrado a valorar su propio tiempo, esfuerzo y amor.

He visto muchas parejas desintegrarse después de 20 años de matrimonio, amores que se juraban fidelidad se han dejado en los peores términos y con historias tan desgarradoras, humillantes y crueles que ni en películas se ha visto. La separación no siempre afecta al matrimonio o a las parejas; en muchos casos romper un lazo de amistad de años, también suele dejar un vacío que no se llena con facilidad.

Durante el fin de semana pude tomarme el tiempo de analizar a las personas que me rodean, sus matrimonios, amores y amigos; incluso me tomé el espacio de mandar mensaje a una persona que quiero como una hermana y que por ahora está distante. Siempre creí que el orgullo seria un comportamiento que me diferenciaría de otras personas; “si yo no voy a buscarles, ustedes tendrán que hacerlo”, o eso pensaba.

Al final terminé concluyendo que nosotros somos los únicos culpables de lo que nos ocurre en la vida. Las grandes depresiones son el reflejo de un individuo que no sabe asimilar lo que tiene; y mucho menos desea cambiarlo. La última vez que me rompieron el corazón perdí mi casa, mi escuela, mis amigos y todo lo que había construido durante mi vida; después de eso viví en dolor terrible, absoluto, mi mente dañada, mis sentimientos devastados y mi camino sin rumbo.

Cuando me puse a analizar las cosas descubrí que mi dolor era la NO asimilación de que la otra persona ya NO me quería, simplemente no le interesaba aportar algo a la relación. Entonces descubrí que nos duele la ausencia de una persona que idealizamos, nos duele la ausencia de un sueño, de una fantasía, de los deseos que teníamos con ese ser humano; pero nos olvidamos que no debemos llorarle a alguien que ya no desea estar a nuestro lado.

Entonces entendí lo que ocurría con algunos de mis amigos y parientes; se olvidaron de que no necesitan de otras personas para ser felices, se enfrascaron en la idea de que vivir en pareja en mejor que vivir solos, y terminaron por volverse dependientes de relaciones que en muchos casos no funcionan bien.

La próxima vez que te decidas a tener una relación, hazlo con madures, disfruta, aprovecha y enamórate de un individuo que sepas que te ofrecerá algo puro, honesto, transparente y bello. Eso de que en el amor no se manda, es la estupidez más grande que ha dicho el ser humano; nosotros somos quien decidimos el tipo de persona que necesitamos a nuestro lado.

Si le sigues llorando al recuerdo, estarás perdiéndote lo bueno que en este momento te está ofreciendo el presente. Quizá la otra persona duerme feliz cada noche y tú estás pensando en lo mucho que te duele que no estén juntos; ¿Vas a seguir desperdiciando tus días en llanto?

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