Monitor Nacional
¿Deberían existir prioridades en las comunidades de migrantes ilegales?
Internacional | Redacción
7 de mayo de 2017 - 1:45 pm
migrantes
Las posibilidades de ser deportado, tras el aumento en el número patrullas fronterizas en Estados Unidos, y la política migratoria que Trump tiene, sin duda son mayores

Por: Braulio Michel Fausto González

La migración (legal e ilegal) de personas, hacia los Estados Unidos, no es un fenómeno exclusivo de este siglo. La marcha que emprendieron millones de personas, de manera voluntaria o forzada, de sus países de origen, para buscar mejores oportunidades de trabajo o un lugar más seguro para vivir, ha hecho del país del norte un país de migrantes. La aportación a la economía y cultura sería imposible de cuantificar, por los parámetros inexistentes que hay para medir el impacto en la vida diaria de los estadounidenses. Hoy en día, con la política migratoria de persecución que la administración republicana está realizando, el futuro se ha vuelto incierto para millones de migrantes ilegales. Ante esta incertidumbre, y tras la vida que muchos han hecho en Estados Unidos, surge la pregunta si en la comunidad de migrantes ilegales, debería haber prioridades definiditas.

Cuando los migrantes latinoamericanos deciden dejar sus ciudades y países de origen, arriesgando todo para tratar de llegar a Estados Unidos, se van con la mentalidad de encontrar una mejor vida (tanto para ellos, como para sus familias). La mayoría de las veces, se van para no volver, tratando de no dejar rastro alguno de su vida pasada, al deshacerse de lo mucho o poco que tenían. Si es que tienen la suerte de sobrevivir al duro trayecto de la ruta migratoria (tanto de los países centroamericanos como de México), y logran instalarse en los Estados Unidos, es ahí cuando su vida comienza a cambiar.

Encontrar un trabajo, rentar un lugar para vivir, y, si tienen tiempo, comenzar una vida amorosa, es una riesgosa simplificación de la vida “común y corriente” que los migrantes intentan llevar a cabo. Con el paso del tiempo (si es que lograron administrar bien sus ingresos), probablemente, tendrán el suficiente dinero ahorrado para decidir si quieren gastarlo en un mejor lugar para vivir, tecnología de última gama, un vehículo del año, o un terreno en su natal país (con el tipo de cambio actual, no es difícil imaginar esta posibilidad). Pero con un estatus migratorio ilegal, y con el temor constante de ser detenido por la Patrulla Fronteriza y deportado a su país de origen, comienzan a surgir los cuestionamientos sobre aquello que tuviese qué ser “una prioridad” para los que están de manera ilegal.

Existen más de 10 millones de migrantes ilegales en Estados Unidos, de todas las edades y nacionalidades. Muchos tuvieron la oportunidad, en la década de los ochenta y noventa, de regular su estatus migratorio. La Amnistía, que ofreció Ronald Reagan en 1986, benefició a cerca de tres millones de indocumentados, pudiendo regular su situación migratoria. Sin duda, hubo muchos que no pudieron hacerlo, pero también hubo muchos que ni el intento hicieron. La falta de una visión futurista, y la esperanza de volver algún día a sus lugares de orígen, fueron sesgos que hacen que hoy se arrepientan de la decisión de no haberlo intentado.

Tal vez, el hecho de encontrarse con un mundo totalmente nuevo del que estaban acostumbrados, donde con su actual trabajo podían comprar casi todo lo que quisieran, y tener a su alcance las mejores marcas y equipos electrónicos, hicieron que sus prioridades estuvieran enfocadas a tener aquello que nunca tuvieron en su otra vida. Al estar privados, en su niñez, de objetos caros o cosas nuevas, y de repente, con el fruto de su esfuerzo, comienzan a tener la posibilidad de comprar lo que quieran, no es de sorprenderse que muchas personas hayan decidido que sus prioridades serían las cosas de moda y temporada.

Aprender el idioma, alcanzar el máximo grado de estudios posible, construir o comprar una casa, ahorrar dinero para emergencias, etcétera; no sigue siendo prioridad para muchos migrantes ilegales. La esperanza que los famosos “Dreamers”, por ejemplo, tienen para continuar sus estudios superiores, demuestra que no podemos hablar de una homogenización en las prioridades de toda la comunidad de migrantes. Existen grupos con prioridades claras; y otros, que simplemente, esperan con incertidumbre la llegada de la Patrulla Fronteriza.

Las posibilidades de ser deportado, tras el aumento en el número patrullas fronterizas en Estados Unidos, y la política migratoria que Trump tiene, sin duda son mayores. El modo de vida de millones de migrantes indocumentados debe de cambiar a uno con una cultura preventiva. La vida en sus lugares de origen, que una vez pensaron había quedado atrás, puede que vuelva muy pronto para una gran cantidad de personas. La visión realista y futurista que no han querido tener, hará que muchos se lamenten por el tiempo invertido en Estados Unidos, y el no haber logrado asegurar una calidad de vida digna.

Todos debemos de ser libres para elegir lo que para nosotros es una prioridad en esta vida. Desde traer un automóvil último modelo, tener la pantalla plana más nueva del mercado, o gastar el sueldo en cosas momentáneas que te hagan feliz, debería de ser decisión propia. Pero con la incertidumbre que existe en el día a día en la comunidad de migrantes ilegales ¿verdaderamente pueden decidir lo que es y no es una prioridad para ellos?

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