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¿Dejará la SCT a millones sin TV?
Opinión | Javier Tejado Dondé
4 de agosto de 2015 - 7:39 am
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Vale la pena que la SCT se pregunte si se va a arriesgar a dejar a millones de personas sin acceso a la televisión este fin de año.

En teoría, a fines de este año deben de concluir las transmisiones de televisión analógica, quedando solamente transmisiones digitales. Esto significa que quienes tengan un televisor analógico ya no podrán seguir recibiendo señales de los canales de TV abierta. Así, las únicas opciones para seguir recibiendo señales de canales abiertos es tener un televisor digital –lo que permitirá captar las nuevas señales digitales- o conectar cualquier televisor a un sistema de TV de paga.

Pero millones de familias no tienen acceso a la TV de paga –a pesar de que somos de los países con servicios de TV de paga más accesibles en el Latinoamérica – o no tienen posibilidad de comprar un televisor digital.

Para ellos, en la mayoría de los países que han hecho la transición de la TV analógica a la digital, se subsidia la entrega de decodificadores o televisores. México no ha sido la excepción y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) lleva 15 meses entregando televisores digitales en 25 entidades federativas. Sin embargo, México sí está siendo una excepción en el manejo errático de cifras para concretar el apagón analógico:

*) Aunque la SCT dice en su portal que se beneficiará a 13.8 millones de hogares de escasos recursos, el programa original publicado en el Diario Oficial de la Federación señaló que se repartirían 12.6 millones de televisores a familias de escasos recursos pero, por problemas presupuestales, la cifra se redujo en noviembre del 2014 a 10 millones.

*) Sin embargo, si bien se trató de un ajuste por cuestiones de disponibilidad presupuestal, la SCT nunca explicó cómo se atenderían los 2.6 millones de hogares que de repente salieron de los planes.

*) En teoría, el reparto de los 10 millones de receptores digitales debería concluir el 30 de noviembre de este año. Pero sólo se han repartido –en 15 meses- 4.3 millones de televisores, por lo que faltan por repartir 5.7 millones de televisores. Esto significa que, para cumplir su propia meta, la SCT debe de repartir diariamente poco más de 46 mil televisores. Si tuviera que atenderse a los 13.8 millones que SCT menciona en su portal, el desafío obviamente es de mucho mayores proporciones: 78 mil televisores diarios.

*) Datos de la propia SCT muestran que durante junio el promedio diario de reparto de televisores fue de apenas 17.7 mil, mientras que en julio –a pesar de realizar un mayor esfuerzo- el reparto no superó los 31 mil televisores por día. Muy lejos de los 46 mil equipos que se tendrían que repartir a diario, si nos basamos en el padrón ajustado que ahora maneja SCT.

*) Esto significa que, a tres meses de que concluya el plazo para concretar el reparto de televisores, la SCT sólo ha repartido 40% de su propia meta.

*) La SCT, sin embargo, dice que para la fase 4, que inició ayer, aumentará su capacidad de entregas para repartir hasta 80 mil televisores por día. Señala que esto lo logrará “extendiendo los horarios de atención a la gente” y ajustando sus propios “tiempos y movimientos”.

*) Un dato que no puede pasarse por alto es que de acuerdo con los datos de la propia SCT, hasta ahora ha comprado 5.8 millones de televisores y va a licitar ya solo 3.6 millones de televisores, lo que revela que solo le alcanzaría para repartir 9.4 millones de televisores.

Lo datos son duros. Y dado el desfase existente, hay serias dudas en torno a si la SCT podrá concluir el reparto de televisores para el 30 de noviembre. Si esto no se concreta, difícilmente otra dependencia –el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT)- ordenará a los operadores de TV apagar el switch de transmisiones analógicas.

Lo que queda claro es que la decisión de apagar la TV analógica a finales de este año es una decisión política que se tomó desde el ya frustrado “Pacto por México”. La SCT ha hecho un papel decoroso repartiendo televisores de la mejor manera posible, incluso sorteando litigios electorales dado que Morena y el PRD exigían el cese del reparto de equipos durante las pasadas elecciones. Pero el reparto que ha hecho la SCT, a pesar de un gran esfuerzo, se ha quedado corto a tres meses de que debiera estar concluido.

Al retrasado reparto de televisores para las familias seleccionadas –que están en los padrones de la SEDESOL- hay que agregar las cifras negras: a) las familias que no están registradas en los padrones SEDESOL y que por lo tanto no recibirán un televisor y b) las familias que no estaban en situación de pobreza cuando la SCT-SEDESOL levantaron su metodología y que ahora lo están y que tampoco recibirán un televisor (de acuerdo con CONEVAL, hay 2 millones de pobres más que en 2012).

Ante ello, vale la pena que la SCT se pregunte si se va a arriesgar a dejar a millones de personas sin acceso a la televisión este fin de año. De continuar la tendencia en el reparto de equipos, la SCT requeriría cuando menos hasta fines de marzo de 2016 para poder asegurar una penetración de 90% en el reparto de televisores.

Hasta ahora, las ciudades en México en donde se ha hecho el apagón son todas fronterizas y llevaban más de una década recibiendo señales digitales de Estados Unidos. Sabían pues que el cambio de televisores se había hecho ya en EU y que este cambio eventualmente llegaría a México.

Ahora debe de empezar el “apagón” en ciudades que no están listas ni acostumbradas a este ajuste tecnológico. Las televisoras privadas y públicas están mayoritariamente listas, la SCT ha hecho un esfuerzo loable –aunque dista de su propia meta- pero la gran interrogante es si se ha estudiado lo suficiente la parte social. Dada la reducción en la padrón original de beneficiarios, el aumento en la pobreza y lo imperfecto de los listados de SEDESOL, el realizar el “apagón” de la TV analógica es algo que se debe revisar con mucha cautela. De no hacerlo, los efectos que se podrían generar en el sur y sureste del país, donde se centra buena parte de la pobreza extrema, podrían ser dramáticos.

Finalmente, dado que no hay un responsable único, sino que el programa del “apagón” involucra a muchas dependencias –SCT, SEDESOL e IFT- en caso de un error, las dependencias tratarán de evadir su propia responsabilidad, aunque el responsable final termine siendo el Gobierno Federal. No estaría de más que el INEGI, una institución respetable y con experiencia estadística, hiciera una auditoría antes de que se tomen decisiones que podrían afectar a millones de personas. Es un problema que se puede evitar haciendo las cosas bien y ampliando la distribución de equipos unos cuantos meses más.

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