Monitor Nacional
Del régimen de los Castro a Trump
Latinoamérica | Redacción
24 de noviembre de 2016 - 5:24 pm
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La Habana ha considerado todos los escenarios posibles ante la nueva cara de Washington

Fidel Castro fungió como presidente de 1976 al 2008, periodo en el cual logró que Cuba fuera reconocida por su sistema de protección social, sus resultados en los campos de educación, salud, ciencia, cultura y deporte. Teniendo siempre en mente la justicia social, Castro ha logrado crear la sociedad más igualitaria del continente Latinoamericano. Según el Departamento de Educación de la UNESCO, Cuba tiene la tasa más alta de escolarización en el continente y la más baja en analfabetismo. Además, es el único país de América Latina que se encuentra en las primeras diez naciones con el mejor índice de desarrollo humano, dentro de los criterios de educación, nivel de vida y esperanza de vida, según la Organización Mundial de la Salud.

Podemos decir que el cariño que el pueblo cubano le tiene a Fidel Castro lo ha obtenido gracias a su trabajo. Este cariño le permitió retirarse del poder en 2008 por problemas de salud y ceder el gobierno de una manera pacífica a su hermano Raúl Castro, quien siempre estuvo cerca de Fidel durante los 49 años que ostento el poder, lo que parecía brindarle la experiencia suficiente para aceptar el cargo.

Actualmente, Raúl tiene ocho años oficialmente en el poder, es el militar que más rango tiene en toda la isla y siguiendo el buen ejemplo de su hermano ha realizado 300 reformas económicas que han favorecida la economía de la isla y la forma de trabajar dentro de ella.

El objetivo principal de estas reformas es arreglar todas las fallas de la economía estatizada. Las principales medidas tomadas incluyen; a) autorización a los cubanos para comprar y vender sus casas legalmente; b) creación de negocios privados y cooperativas; c) compra-venta de automóviles; d) entrega de 1.3 millones de hectáreas de tierra por parte del gobierno para la ciudadanía; e) autorización a los cubanos a hospedarse en hoteles, comprar celulares, rentar autos. Estas medidas han permitido la liberalización de la economía primordialmente por medio de la generación de empleo.

El régimen de los Castro ha tenido que enfrentar tres sucesos que han marcado la historia de América Latina y Estados Unidos; el primero, el embargo económico; el segundo, la normalización de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana; el tercero, la llegada de Trump al poder.

Con el triunfo de la revolución cubana en 1959 y la llegada del régimen de los Castro, Estados Unidos impuso un embargo económico a la isla caribeña, marcando así el origen de los 55 años de conflicto y relación “diplomática” entre Washington y La Habana. Este conflicto pareció terminar ante los ojos de la comunidad internacional cuando el 17 de diciembre de 2014, tras la liberación de tres cubanos encarcelados en Estados Unidos, se abrió camino a la normalización de las relaciones diplomáticas.

Gracias a esta suavización se logró que Estados Unidos pudiera exportar hacia Cuba materiales de construcción, bienes agrarios y tecnología médica; los bancos estadounidenses obtuvieron permiso para abrir cuentas en la isla y se les permitió a los turistas americanos pagar con tarjetas de crédito; se cancelaron las licencias para ventas a la civilización cubana y para el envío de materiales a las organizaciones civiles; se permitió la llegada de aerolíneas, cruceros, barcos y las agencias de viaje privadas a la isla; ee les otorgó permiso a los estadounidenses de llegar a Cuba por vía marítima.

Una de las reformas que más destacaron y contribuyeron a la isla de manera económica es que se aumentó el tope permitido para enviar remeses de cubanos que viven en Estados Unidos a Cuba, el monto creció de 500 dólares al trimestre hasta 2,000 dólares al trimestre.

Sin embargo con el triunfo de Trump en su candidatura a la presidencia, La Habana ha tenido que contemplar diversos escenarios con respecto a la proyección de las futuras relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Volver a la histórica tensión de estos dos países podría traer consigo un retroceso en los avances económicos que ha tenido la región desde que se abrieron relaciones en 2014. Algunos expertos anticipan que el magnate de Nueva York podría continuar con la actual estrategia de Washington sí decide actuar con base en una perspectiva realista y pragmática en su política exterior. No obstante, no hay que descartar la posibilidad de que más allá de convertirse en un mejor aliado, la Casa Blanca vuelva a ser en un adversario frontal.

Los pendientes que la administración Obama deja con relación a Cuba son tres: la devolución de Guantánamo, la derogación de la ley de ajuste cubano y el levantamiento del embargo. Independientemente del escenario que se pueda presentar, Raúl Castro se ha preparado mediante nuevas maniobras militares, pero a su vez ha dejado de promulgar los discursos donde acusaba la intervencionista política exterior estadounidense, una vez cubiertos estos dos francos podemos decir que la Habana está lista.

Lizette García Gutiérrez

Estudiante del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, Campus Gld.

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