Derroche de Luz ¿Especificar o vender?

Parece una moda ver iluminado en multicolor edificios y monumentos en nuestras ciudades. Los delegados creen que con gastar cifras extraordinarias en luminarios con tecnología led, pueden sustentar los derroches y dispendios en equipos que son ineficientes, y en iluminación que no es la adecuada para el lugar o su uso.

Lo cierto es que con un poco de lógica y paciencia podemos ver que la iluminación en la que gastan deslumbra a los conductores, en ocasiones irrumpe de manera agresiva en el entorno, y no es extraño ver que después de unos meses los equipos no encienden. Pero eso sí, en otras colonias, ni una triste candela alumbra el paso de los vecinos.

Hablando con el Arq. Miguel Calanchini, experto diseñador de iluminación, comprobé lo importante que es contratar a un experto que sepa especificar de acuerdo con el proyecto, tomando en cuenta la eficiencia lumínica, contemplando también un presupuesto base. No se trata de gastar por gastar, un contratista cualquiera solo piensa en hacer jugosa una factura. Otro tema que es importante es pensar en la viabilidad del mantenimiento para que el proyecto se conserve y siempre luzca igual.

Tomamos por ejemplo un proyecto de iluminación exterior o landscape, en el cual encontramos una diferencia de presupuesto de 1 a 4. ¿Cómo puede existir un ahorro de esa magnitud sin demeritar el resultado y sin comprometer la calidad de los equipos? Me pone como ejemplo la fachada de esta hacienda, en cual una marca comercial proponía 40 equipos para iluminar el contorno. La solución final fue cubrir con 12 equipos, otro tipo de productos, con igual rendimiento de color, además que esto supone también un ahorro de mantenimiento, se compraron “equipos nacionales” de comprobada calidad y eficiencia.

Es decir, invertir en un proyecto de iluminación, puede suponer ahorros de varios millones de pesos, además un experto lighting designer que se preocupa por el proyecto y por el entono, que comprende los riesgos a futuro, no se compromete por una marca y un porcentaje amañado de una factura.

Si estos grandes ahorros se pueden obtener en un proyecto privado, cuanto más urgente debería ser para nuestras autoridades, en la CDMX o cualquier otro estado, consultar con los expertos y dejar de armar concursos amañados, que dan un tufo a corrupción y muestran a nuestra ciudad en estados lamentables de obscuridad o escenas deslumbrantes y psicodélicas sin ton ni son.  

Por cierto, aprovecho para felicitar al arquitecto Miguel Calanchini pues 3 de sus proyectos son finalistas en el renombrado concurso de iluminación DarcAwards. Un ejemplo de talento mexicano que pone en alto a los profesionales en su ramo en el ámbito internacional.