Desaparición Forzada: el miedo en lo cotidiano

Desapariciones forzadas, tormento que históricamente se ha presentado como un método represivo por parte de los gobiernos de los distintos países de la región, iniciando como una táctica del autoritarismo, como lo fue en Argentina, Brasil, Chile, entre otros países de la región. Asimismo, pasaron de ser rasgos exclusivos de dictaduras a ser una práctica que se daba en gobiernos civiles electos con propósito de la dominación, como lo fue es el caso de México, Colombia y Perú (Theissen, 1988). Actualmente, las desapariciones forzadas siguen siendo un tema en boca de los habitantes de América Latina. Un ejemplo de la permanencia de las dicha problemática, se da en nuestro país, en el cual día con día se encuentran más fosas con decenas de cuerpos humanos. De la misma manera, en otras partes del subcontinente latinoamericano, como Argentina y Colombia, se sigue atormentando a la población con dicha violación de derechos humanos.

Como fue mencionado antes, en Colombia se siguen dando casos de desaparición forzada. Para el 2017, los resultados de desapariciones forzadas durante el conflicto armado, aún oscilaban entre 30,000 y 60,000 personas, según el Sistema de Información de Red de Desaparecidos Cadáveres. Únicamente en el período de enero del 2016 y marzo del 2017, ocurrieron 156 homicidios, cinco desapariciones forzadas y 33 casos de atentados, según el informe de Carlos Alfonso Negret Mosquera, defensor de los derechos humanos en Colombia. La cantidad de desapariciones forzadas y asesinatos evidencia la existencia de grupos paramilitares, con el propósito de ocupar territorio abandonado por las FARC. El estado colombiano creó la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, que entró en labores en enero del 2018 (NODAL, 2017).

Por otro lado en Argentina, se dio la desaparición del joven Santiago Maldonado, la cual sí ha sido denunciada a Macri, por parte de la Liga Argentina de Derechos Humanos. Junto con Macri, denunciaron a su Jefe de Gabinete, a los ministros de Seguridad y Justicia, los Secretarios de Derechos humanos y Seguridad, junto con cinco jefes de gendarmería. Santiago, un artesano de Buenos Aires, se encontraba en una protesta que fue desalojada por la gendarmería nacional de manera violenta, y fue la última vez que se supo de su paradero. Testigos alegan haber visto cómo fue detenido, más la gendarmería nacional niega haber detenido al joven. El cuerpo de Santiago apareció meses después flotando en un río cerca de dónde se vio por última vez, aunque se cree que el cuerpo fue dejado ahí (BBC, 2017).

En la actualidad, las desapariciones no son socializadas, ni entendidas como un fenómeno histórico-transversal que se dio en la región. El rol que ha jugado la desaparición forzada en la región a través de los tiempos ha generado preocupaciones y ha alarmado a la Comunidad Internacional por la violación de Derechos Humanos, la falta de responsabilidad por parte del Estado y por los grupos delictivos. La realidad latinoamericana es innegable, lamentablemente las desapariciones forman parte de nuestra cotidianidad.