Monitor Nacional
Desde la Esquina
Opinión | Emmanuel Maori
10 de octubre de 2016 - 10:09 am
Joaqun Vargas _monitor-nacional
A media contienda los estragos se empiezan a notar…

Cuentan que bajo un fuerte, sí, fuerte dispositivo de seguridad, situación que incomodó a la mayoría del nutrido grupo de los litigantes presentes, y que acrecentó al ya de por sí rígido ambiente, se llevó a cabo la audiencia del juicio de daño moral que inició el empresario Joaquín Vargas, el mandamás de MVS Radio, en contra de Carmen Aristegui y la casa editorial que publicó el tan señalado libro “La Casa Blanca de Peña Nieto”.

Previo al desahogo de pruebas, por buena fuente se sabe que estuvieron en el privado del juez alrededor de media hora Joaquín Vargas  y Carmen Aristegui, tratando de llegar a una conciliación, la cual no fue posible, motivo por el cual se continuó con el desahogo de las pruebas confesionales de las partes, acompañados del ejército de abogados de los Vargas y el influyente despacho Beristain + Asociados por parte de Penguin Random House.

En este largo proceso de demandas y contrademandas, el desgaste se empieza sentir en ambas partes y hacer notable los estragos del juicio, pero ninguna quiere ceder ni un milímetro. Para muestra, Joaquín Vargas se presentó notoriamente cansado y desgastado, respondía con nerviosismo lo que el juez le solicitaba; no menos desgastada, Carmen Aristegui se presentó con  el séquito de abogados que la defienden, por lo menos media hora tarde, motivo por el cual casi la declaran confesa.

Durante cuatro horas y media, las partes desahogaron pruebas, pudieron presentar testigos y periciales que abonaran a su causa. Aristegui lo hizo, Vargas ya no quiso, ya no pudo o ya no encontró más pruebas que presentar. Por lo que el juez determinó que el expediente pasara a estudio para determinar sentencia. En quince días conoceremos qué decidió el juez, si darle la razón a la reconocida periodista, o al importante empresario.

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