Monitor Nacional
Desencuentros democráticos
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
19 de octubre de 2015 - 3:53 pm
Democracia-MN
Frase sobresaliente: Nos falta dar un paso más en esta ola de “comentocracia” sobre el sistema de representación: reconocer que la legitimidad de nuestro gobierno ya no depende de los candidatos, sí de la eficacia directa en cómo construyen propuestas que solucionen realmente los problemas sociales

En el constante avance del desencuentro democrático con los partidos políticos, nos encontramos con una tendencia que para muchos es satisfactoria, para otros, resultado premonitorio de intereses dispersos entre los gobernados y los gobernantes; para un tercer grupo parece un encuentro que resultará en un desencuentro aún más amargo, me refiero al sonado tema de las candidaturas independientes, el “mal menor” para muchos, “la otra alternativa” para unos cuantos más.

Con este acercamiento no pretendo entablar una ola teórica del proceso democrático en el cual nos encontramos; es un llamado a la reflexión que en la democracia, no hay bienes precisos y tampoco panaceas bondadosas. El gran valor de esta forma de gobierno no está en los que gobiernan, sino en los que son gobernados.

La perspectiva de las candidaturas “ciudadanas” ha atraído la atención de varios votantes y también, de grupos políticos, que, a reserva de la mejor opinión del lector, no son ni tan “ciudadanas” ni tan “independientes”. El factor de representatividad que mueve a la democracia por parte de los partidos políticos no es un factor nada despreciable que desaparezca de la noche a la mañana, sería bueno recordarlo.

Si bien, esta crisis de la democracia participativa significa una importante oportunidad en el fortalecimiento de los procesos electorales, también es un reto mayor y (preocupante) en el cómo decidimos que la solución en el “castigo” a los partidos políticos es un candidato cuya trayectoria o plataforma puede desprenderse de otro mismo partido o, en todo caso, desconocida y muchas veces cuestionada en la forma de financiarse. Ambos elementos son sumamente preocupantes; sin embargo, agradeciendo a la pluralidad democrática, creo que es sano dejar de lado esta discusión (el derecho a votar y ser votado no está en discusión) y es mejor, enfocarse a que, sea de donde sea que venga, el futuro candidato realice lo que ha propuesto, por lo que ha sido elegido y por lo que ha ganado un voto; nuevamente, dejar de darle personalidad “humana” a la democracia, y fortalecerla en el mejor sentido ciudadano.

Nos falta dar un paso más en esta ola de “comentocracia” sobre el sistema de representación: reconocer que la legitimidad de nuestro gobierno ya no depende de los candidatos, sí de la eficacia directa en cómo construyen propuestas que solucionen realmente los problemas sociales; gobernar con (y no sólo para) la sociedad. Esta es la verdadera realidad: el compromiso de la construcción democrática no es por dejar o no competir a un candidato en la arena electoral, es de asumir dos importantes responsabilidades que se interconectan: el gobernar y el ser parte de los gobernados, en la mejor extensión de ambos conceptos.

Desde esta reflexión existen dos perspectivas para reflexionar:

Política: el auge de las candidaturas ciudadanas-independientes es parte de un sistema de representación político que ha aceptado las debilidades más profundas en los partidos políticos (y México no es la excepción); es claro que la limitación de una democracia meramente electoral nace desde la esfera social en exigencia del trabajo que se realiza en la esfera política; sin embargo, es importante reconocer que para ambos grupos esta acción es una importante área de oportunidad que están dispuestos a tomar.

Social: estamos a tiempo de construir la democracia deseada (como la imaginemos),  nuestra decisión es si la enfocamos en el proceso electoral o en los resultados que de ella se desprenden o, en todo caso, si podemos lograr una fusión de ambas. Para la esfera social, en un país con ciudadanos en proceso de construcción, el compromiso es mayor, porque alude a dilucidar nuestras propias responsabilidades en el proceso de elección y de exigencia de resultados, nada sencillo para exigir y también, para cumplir.

No está de más resaltar que, lo que más nutre a las democracias es el debate y dejo el mismo en la reflexión del lector, ¿las candidaturas ciudadanas son la solución para nuestra debilidades democráticas?; en la democracia, lo único seguro es la constante inconformidad, de eso, se nutren día con día los retos sociales.

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