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Detrás de la sonrisa inquebrantable de Gagarin

Para mantener el balance de poder en tu nación, debes ganar la mayor cantidad de aliados posibles. Reúnes a tus consejeros y entre todos llegan a un acuerdo: la prioridad es posicionarte por encima del capitalismo. Para lograrlo es necesario utilizar distintos métodos, entre ellos la propaganda y los avances científico-tecnológicos que puedan impulsar a la URSS por delante de EEUU.
Terminando los 50’s, nos encontramos con dos naciones que buscan el poderío no sólo económico sino también político y militar de todo el mundo. A raíz de esto, ambos países comenzaron a desarrollar tecnologías que antes sólo podían imaginar. Se crearon misiles balísticos intercontinentales para entregar ojivas nucleares y aeronaves para misiones de espionaje; además se tuvo la oportunidad que desde hace mucho, muchos soñaban con tener: explorar el espacio.
Desde el principio de los tiempos, al ser humano le ha llamado la atención los secretos que oculta el espacio. Hemos contado con grandes astrónomos a lo largo de nuestra historia, desde Hypatia de Alejandría hasta Galileo Galilei. Nos hemos desvelado por tratar de conocer sus secretos, secretos que aún en la actualidad siguen sin ser del todo revelados. A pesar de ello, hemos logrado grandes avances en el ámbito espacial. Dichos avances fueron posibles gracias al ambiente de competitividad que se vivió durante la Guerra Fría.
Es por esto que la Carrera Espacial es el tema a tratar en este ensayo. Se hablará del principio de esta carrera, las misiones y los avances que se llevaron a cabo, pero sobretodo se hablará del primer cosmonauta. Se mostrará cómo es que el poder de la propaganda bien empleada puede hacer que un individuo, como lo fue el cosmonauta Yuri Gagarin, pueda ser el icónico modelo ideológico comunista.
Cuando los estadounidenses lanzaron las dos bombas atómicas nació un nuevo orden mundial, en el que el poder y la influencia serían medidos en base a los avances tecnológicos, dando así inicio a la Guerra Fría. Históricamente, se dice que la exploración espacial comenzó con el lanzamiento del satélite artificial soviético Sputnik el 4 de octubre de 1957(BBC Mundo, 2016).
Con este movimiento, no sólo lograron que EEUU intentara decodificar el bip que emitía el satélite, sino que fue utilizado como medio de propaganda para demostrar el poderío soviético. Este fue uno de los primeros pasos que hizo que las naciones emergentes vieran a la URSS como un pueblo que a pesar de encontrarse detrás de otras naciones industrializadas en 1917, gracias a un rudo régimen, logró asumir el primer lugar en la carrera espacial (LaFeber, 1967/1997).
Lo que estas naciones no veían era que detrás del rudo régimen, se encontraba un buen programa de propaganda debidamente diseñado. Cabe destacar que dentro de la Unión Soviética, la publicidad comercial no era necesaria ya que el comunismo la hacía incompartible. En cambio, la propaganda social, política e ideológica comenzó a ganar peso. Debido a esto, uno de los principales objetivos durante la Guerra Fría era enaltecer las cualidades del régimen soviético así como las grandes posibilidades que un modelo como el comunista podía ofrecer. Tal como se demostró al elegir a Gagarin como el primer humano en llegar al espacio.
Al llegar a este punto, se debe tomar en cuenta que se tuvieron que realizar pruebas con animales antes de poder lanzar a un humano al espacio. Dentro de estas misiones, se puede recalcar la realizada por la perrita soviética Laika, quien murió a los pocos segundos de llegar a la órbita. Después le siguieron otros dos perritos, quienes sí regresaron vivos. Gracias a estos dos cosmonautas perrunos fue que se atrevieron a lanzar al ser humano. Pero, ¿quién sería el elegido?
Dentro del programa espacial al que fueron sometidos 20 participantes, tuvieron que enfrentarse a pruebas tanto físicas como psicológicas que pudieran asegurar su resistencia en el espacio exterior. Dentro de esos participantes se encontraban Yuri Gagarin y Gherman Titov, quienes fueron elegidos como los finalistas para realizar dicho viaje. Mientras que Titov provenía de una familia de clase media, Gagarin provenía de una familia obrera. Ambos habían logrado cumplir satisfactoriamente el programa. Entonces, ¿cómo fue que eligieron a Gagarin?
La historia de que un hijo de obreros pudiera llegar tan lejos quedaba mejor dentro de las portadas de todos los periódicos del mundo, sin olvidar su inigualable sonrisa. Tal como dijo Grechko le dijo a la BBC en el 2016: “Korolev terminó escogiendo al hijo de campesinos Gagarin, nosotros pensábamos que el más listo y el mejor educado era Titov. Pero el jefe consideró aspectos en los que nosotros, como ingenieros, no habíamos pensado: cuán apuesto era el candidato, su sonrisa. Y tenía razón”. Tal como se ve en la foto que elegí para hacer este ensayo, su sonrisa es la que más resplandece dentro de la toma. Hay otras versiones, se dice que Serguéi Koroliov –él responsable del programa espacial- lo eligió debido a su honestidad, ya que mientras otros cosmonautas aseguraban que se encontraban bien al salir de las pruebas en la centrifugadora, Gagarin admitía que era la prueba más difícil a la cual se tenía que enfrentar (RT, 2017).
Al final del día no importa cual haya sido la razón detrás de la elección. Lo que importa es que el 12 de abril de 1961, Gagarin llegó donde ningún ser humano había llegado antes: la órbita de la Tierra. A bordo de la cápsula Vostok, dio una vuelta al plantea en 1.48 horas (BBC Mundo, 2016). A pesar de tener dificultades al reingresar a la atmosfera terrestre, la misión se concluyó satisfactoriamente. Esta victoria, aunada a las anteriores, fue la que le dio la ventaja a la URSS de posicionarse como líder supremo.
Cuando EEUU se enteró que Gagarin llegó del espacio, el presidente Kennedy anunció que el gran objetivo del programa espacial norteamericano sería poner el hombre en la Luna. La URSS ya les había ganado enviando el satélite, luego a la hora de enviar animales, sin contar el último episodio que fue el que le dio el reflector a la URSS. Debido a que esto no sólo representaba una victoria tecnológica sino una amenaza militar, en su plan de desarrollo “Nueva Frontera”, Kennedy decidió darle el mayor apoyo que pudo a la NASA (Duran, 2015).
Mientras que Estados Unidos estaba tratando de regresar a la Carrera Espacial, Yuri Gagarin era recibido como un héroe no sólo en la Unión Soviética sino en todo el mundo. Al llegar a la Plaza Roja, todos celebraban su triunfo. Tal como Sergei Khrushchev, hijo de Nikita Khrushchev, le dijo a BBC News “Cuando observamos la respuesta de los moscovitas, donde todos estaban en las calles, en los techos de los edificios y en las ventanas, compararía esta celebración con el día de la victoria del 9 de mayo (fin de la 2° Guerra Mundial para la URSS)”.
A partir de su regreso, el destino de Yuri cambió por completo. En ese momento, su vida dejó de pertenecerle a él y pasó a formar parte de la de personas para las que se había convertido en héroe. Además de fama, obtuvo responsabilidades al convertirse en “ciudadano del mundo” tales como “La misión de la paz” que consistía en viajar por 30 países durante dos años. Las visitas internacionales de Gagarin no distinguieron ideologías. Dentro de esta gira, se encuentra la visita a la Embajada de la Unión Soviética en London, donde recibe un ramo de flores de parte de una niña que nació bajo el color azul capitalista. Sin embargo esto no influyó para que Gagarin rechazara las flores, o que los padres de la niña no la dejaran conocer al primer hombre en ir al espacio. Sin querer, la propaganda soviética dejó su principal objetivo que era llevar el comunismo, y se convirtió en la unión de los ciudadanos bajo la conquista del espacio sin importar la ideología.
Entre las visitas que realizó se encuentra su visita a Cuba. En julio de ese mismo año, Fidel Castro lo recibió por todo lo alto, dando por hecho que la URSS había logrado posicionarse definitivamente por delante de los EEUU, e incluso le compusieron una conga: Yuri, Yuri, Yuri, Yuri Gagarín, yo me voy pal cosmos montado en un patín (Águila 2013). Sin pasar desapercibida la visita a la reina Isabel II de Inglaterra en 1961 en el Palacio de Buckingham. Donde, además de tomarse por primera vez una foto junto a una persona sin título, comieron “a lo Gagarin” dejando de lado el protocolo de los utensilios.
Después de las celebraciones, se tuvo que enfrentar de nuevo a la realidad. La URSS se volvió sobreprotectora y lo alejó de la aeronáutica. Debido a esto, sumado a la elevada exposición pública y a la gran presión que tenía como miembro del Soviet Supremo cayó en el abuso del alcohol y tuvo períodos de depresión. Su figura se estaba viniendo abajo, la URSS hacía lo posible por mantener la fachada de héroe. Inventaron que la herida en su cara fue producto del recate de su hija, quien se estaba ahogando; cuando la verdad fue que la obtuvo al aventarse de la ventana debido a que su esposa lo había sorprendido con una enfermera del sanatorio donde trataba su alcoholismo (Froggatt, 2005).
Además de las misiones precedentes a Gagarin, se realizó otra serie de misiones menos costosas e igual de propagandísticas tales como el vuelo orbital más largo con un lapso de cinco días; la primera mujer en el espacio, Valentina Tereshkova; y la primera caminata espacial realizada por Alexei Leonov (BBC Mundo, 2016). A pesar de estas victorias, nada volvió a ser igual después de la muerte de Gagarin.
Después de que le permitieran volver a volar en 1968, sufrió un accidente el 27 de marzo del mismo año debido a que otro avión sin permiso volaba cerca de él. Sus restos fueron depositas en la muralla del Kremlin, dejando tras de sí un gran legado. Entre las condecoraciones que recibió se encuentran la Orden de Lenin y Héroe de la Unión Soviética. Además, monumentos, escuelas, plazas y calles se levantaron en su honor, un cráter en la cara oscura de la Luna y un asteroide, así como un buque de investigación, el centro del entrenamiento de cosmonautas en la Ciudad de las Estrellas y la ciudad en la que nació llevan también su nombre.
A pesar de que los soviéticos y los estadounidenses afirmaban que los descubrimientos que hacían eran en nombre de “toda la humanidad” (Froggatt, 2005), fue Yuri Gagarin quien en verdad trató de llevar un mensaje de paz después de llegar del espacio: “Orbitando la Tierra en mi nave espacial, me maravillé de su belleza. Gente del mundo cuidémosla y realcémosla, no la destruyamos”. Sin embargo esta frase no ayudó a que las tensiones entre ambos bloques disminuyeran. No fue hasta que la Unión Soviética fue disuelta que Estados Unidos aceptara colaborar con Rusia. Y no fue hasta el 2001 que se creó la Estación Espacial Internacional, donde actualmente colaboran 15 agencias espaciales (BBC Mundo, 2016).
Gagarin, como cualquier ser humano, ha cometido errores, puede que haya sido transformado por la fama y la presión política que tenía pero no por eso debemos hacer oídos sordos al mensaje que trató de difundir. Puede que los intereses nacionales siempre van por encima de los internacionales, pero no por eso debemos olvidarnos que además de ser ciudadanos de nuestro país, somos ciudadanos del planeta Tierra. Tal como lo dijo el Director General de la Agencia Espacial Europea (ESA), Jean-Jacques Dordain: “Es posible que 12 de abril ya no se celebre sólo en Rusia, sino en todo el mundo, para demostrar que Gagarin no era sólo un ciudadano soviético sino un ciudadano del planeta Tierra”…