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Deuda pública

«Entre el dólar y sus dolores todo puede pasar», comentó un amigo en una reunión, pues en su empresa mostraron que el promedio —que es diferente del último precio— del 2015 sería alrededor de $17.90 (M/N) ¿Cuál es mi opinión sobre esto?, esa te la dije en mi columna del 17 de noviembre de 2014 «Y, ¿cuánto aguanta el tipo?». Nadie puede predecir el futuro, lo que  sí puedes es diseñar estrategias de anticipación para situaciones como ésta, pero si la estrategia es de curación, invariablemente será dolorosa.

Hoy quiero hablarte de algo de lo que no sé nada —recuerda que soy inexperto en todo—, pero que me ha llamado la atención, y es la deuda tanto de estados como de municipios, revisando la legislación me encontré tal cantidad de información que por poco dejo el tema para otras ocasiones —es decir para nunca—. Por lo que entiendo, las reglas existen, el tema —como siempre— es la ejecución y sus consecuencias, últimamente he estado revisando lo correspondiente al final de la gestión —de tres años o seis años, según sea el caso—, la constante es que los municipios y estados simplemente no tienen dinero para pagar su gasto corriente (sueldos, gasolina, proveedores), tampoco hay una consecuencia en el electorado para la gestión saliente, pues las elecciones ya pasaron. ¡Fíjate qué padre!

En mi opinión, los logros de una administración son muy importantes, el tema es informarme cómo se logró tal o cual cosa. Deduzco que obtener financiamiento es bueno —si la deuda es buena—, el tema es ¿para qué pedí prestado?, ¿qué logré con lo que pedí? y, finalmente, si con mis ingresos puedo cubrir el costo de la deuda más el principal, o simplemente se lo dejo a la administración que viene.

Entiendo que no todos los estados están endeudados, así como que hay algunos que han dejado de pagar y le deben al banco (finalmente ya casi terminó la administración) hay estados que han hecho un trabajo impecable, como no milito en partido alguno omitiré los nombres en ambos casos, por lo que se me ocurre —porque consejos ya lo sabes que no doy, más bien estoy para recibirlos— que:

  • El aumento del gasto corriente no sea tan corriente, más bien sea extraño (en palabras de mi pueblo) que no consigas pedir prestado para pagar nóminas que te hagan más grande el bulto. ¡Fíjate qué bonito!
  • Exista y se publique el historial de a qué partido pertenecen las administraciones que han endeudado al municipio. ¡Fíjate qué interesante!
  • El administrador de las finanzas sea evaluado con base en el nivel de endeudamiento. ¡Fíjate qué iluso!

Entiendo que los topes de endeudamiento ya están, lo que está pasando es que le damos de topes a los topes. En cuanto a las responsabilidades de los funcionarios, vislumbra por un momento que en su carrera política tengan la obligación de mencionar el monto de deuda que dejaron en su chamba anterior. ¡Fíjate que soñador!

Entiendo que si los municipios o estados dejan de pagar a los bancos a los que pidieron los préstamos, y éstos a su vez distribuyeron la deuda de los estados en los fondos de inversión que ofrecen al pequeño y mediano ahorrador, esta deuda está en los fondos que los bancos ofrecen a sus clientes, y al final ¿quién crees que terminará perjudicado por la falta de pago de esta deuda?

Sanseacabó, propongo otorgar una calificación al estado y al partido que gobernó. Imagina por un momento que tengamos acceso a información de este tipo: «Este partido lleva cinco elecciones endeudando al municipio, por ello está calificado con una estrella. ¡alerta, electores!». Te aseguro que en las próximas elecciones el tema de la deuda interna será relevante. ¡Nos leemos la próxima semana en «Emprende Seguro»!