Monitor Nacional
Día Internacional de Recuerdo a las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos
Portada | Gabriel Quezada
28 de marzo de 2016 - 2:44 pm
asamblea
La Asamblea General instituyó el 25 de marzo como Día Internacional de Recuerdo a las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos

Durante más de cuatrocientos años, sufrieron de desplazamiento forzado desde sus lugares de origen hacia América, unos 15 millones de seres humanos, de acuerdo con cifras que ofrece la Organización de las Naciones Unidas.

Debido a estos acontecimientos execrables, la Asamblea General, desde el 17 de diciembre de 2007, instituyó el 25 de marzo como Día Internacional de Recuerdo a las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos.

El tema de este año es “Recordemos la esclavitud: Celebremos el patrimonio y la cultura de la diáspora africana y sus raíces”. Esto debido a que se ha recurrido a la invisibilidad social del reconocimiento de las grandes aportaciones que han hecho los africanos que han sufrido de esclavitud en el continente americano, para enriquecer a quienes los sometieron a ese perverso sistema de producción.

La conmemoración es también una forma de rechazo a las formas de racismo que aún prevalecen en diferentes países del mundo, alimentadas por varios prejuicios sociales difundidos por racistas que tienen complejo de superioridad y pretenden imponer sus despreciables discriminaciones ante las personas que están expuestas a creer falacias sobre quienes son de tez negra.

Esas tendencias dignas de condena unánime, fueron desarrollándose desde hace algunos siglos atrás en los que varios europeos consideraban inferiores a los pueblos negros e incluso se atrevían a señalar que no eran humanos, mientras en el caso de algunos que se decían ser cristianos, aseveraban que no tenían alma.

Aún entre filósofos del viejo continente, existía un racismo que gracias a la razón moderna, se ha ido erradicando por los estudiosos de las ciencias sociales.

Ahora bien, las declaraciones racistas, fueron pretextos para pretender justificar lo humanamente inadmisible: el esclavismo. Así, desde Europa, los herederos de esa degenerada idea de razas, llegaron a lo que hoy se conoce como Estados Unidos de América y utilizaron a los africanos para el desarrollo de las fuerzas productivas en el país, generando una riqueza exorbitante mientras que, en el continente africano, no se permitió un desarrollo económico equivalente a las riquezas naturales que yacen donde se localiza una gran diversidad de grupos étnicos.

En cuanto a los pretextos que se usaron desde el siglo XVIII, para intentar justificar el racismo, estuvo el de usar la Biblia para asegurar que los africanos eran descendientes de Cam, quien fue llamado “padre de Canaán” y recibió una maldición; la cual fue por ver la desnudez de su padre Noé, según Génesis 9:22.

Y es que de acuerdo con Génesis 9:25, Noé aseveró: “Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos”. Según algunos europeos racistas, los hermanos de Cam serían ellos y los judíos. Ya que de acuerdo con la Biblia, Cam tenía por hermanos a Jafet y Sem, en este caso, los jafetitas, serían los europeos y los semitas, los judíos. Sin embargo, la Biblia no hace referencia precisa sobre el uso que se le dio para someter a los africanos a un régimen esclavista. Pero si revisamos al respecto, es posible señalar que en Éxodo 21:16 indica: “…el que robare una persona y la vendiere, o si fuere hallada en sus manos morirá”.

Pese a esa aseveración bíblica, en un país como Estados Unidos, que tiene a varias personas que supuestamente practican tendencias emanadas de la tradición judeocristiana, es donde se practicó un esclavismo aterrador y una segregación racial que costó la vida de muchos afroestadounidenses para irla deteriorando. Incluso en círculos que se dicen ser conservadores (en el sentido de preservar principios bíblicos), también hubo conductas relativamente recientes de exclusión hacia los negros.

Tal es el caso de Bob Jones University una institución cuyos fundadores la describen como “cristiana” pero que no permitió la entrada a sus aulas de personas de tez negra, hasta la década de los 70, como consecuencia del movimiento antisegregacionista de Martin Luther King, un pastor cristiano de la denominación bautista que no estuvo de acuerdo con la deplorable discriminación racial.

Esa universidad, si bien, permitió que al fin ingresaran negros a estudiar en sus salones, mantuvo la restricción de que tuvieran noviazgos con personas de tez blanca, lo cual se eliminó en el año 2000, dando la bienvenida a un nuevo siglo de igualdad étnica.

Lo extraño del asunto es que si la Biblia dice en Mateo 22:39 y Lucas 10:27: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”, no les haya quedado claro sino hasta el siglo XXI. Sin embargo, queda claro que Martin Luther King, sí estuvo consciente del mandamiento bíblico enunciado.

A la par de los prejuicios aludidos, también está la idea de raza, que viene a carecer de sentido si se hace referencia a los humanos, ya que solo es aplicable a los animales (por ejemplo a los perros), así que dicho concepto simplemente no debería tener cabida al hacer referencia a diferentes grupos de personas.

Por ello es importante señalar que el término sociológico correcto para describir a grupos sociales con rasgos físicos que los diferencian de otros, es “grupos étnicos” o bien, “etnias”. En el caso de las personas de tez negra, el término adecuado a su descripción es “afrodescendientes” y si son de EE.UU., “afroestadounidenses” más no afroamericanos, porque tienen una nacionalidad específica, más no son ciudadanos del continente, ya que eso no existe.

Ante este panorama, es necesario que coincidamos con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el pasado 25 de marzo destacó la importancia de la diáspora africana, que tiene aportaciones en: la música, la medicina, las ciencias y la espiritualidad. Asimismo, debemos sumar esfuerzos para que como aseveró: “trabajemos juntos en favor de la igualdad de oportunidades, la justicia y el desarrollo sostenible para la población de ascendencia africana”.

Y no se debe omitir que aunque expresó que tal vez sean menos reconocidas las aportaciones que han hecho a la medicina, la ciencia, el gobierno y el liderazgo, es imprescindible darles el valor que requieren.

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