Monitor Nacional
Economía, política, opinión y lo que nos queda
¿A quién dejamos atrás? | Javier Velazquez
25 de noviembre de 2016 - 10:14 am
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En esta época nos hemos dado cuenta que nuestras decisiones pueden cambiarlo todo

Este año ha estado lleno de importantes decisiones, el decidir si un país sigue formando parte de un grupo, el poder llegar a la paz en otro país, y finalmente el ver quién gobernará un país.

En esta época nos hemos dado cuenta que nuestras decisiones pueden cambiarlo todo. El sentirnos identificados con algo o alguien es  la razón por la cual tomamos una decisión, un ejemplo podrían ser los empleados que perdieron su empleo en la recesión, y esto se sienten identificados con Trump, al igual que los empresarios que lo ven como uno de ellos, y si es uno de ellos el cuidará de los empresarios.

Podríamos ver esto como algo lejano, pero no es así. América Latina mayoritariamente se recuerda por tomar las decisiones incorrectas, tomarlas por cómo se ven, regresando al ejemplo de Trump, ganaron sus insultos y burlas mediáticas, ganó el que supo manejar mejor la opinión por la vía de la prensa, por sus ideales o valores, pero si la estructura detrás de esto.

El referéndum en Colombia por ejemplo, no ganó la opinión total de la gente, ganó la percepción de pocos, esos pocos que sólo ven la guerrilla por fuera, no aquellos que sufrieron por ella, que sólo pensaron en ese momento y no en un futuro, no sólo se perdió la paz, se perdió la cultura y la confianza, se perdió la esperanza de volver a una vida sin miedo.

El gigante del norte para muchos es un ejemplo de país utópico, una meta que muchos países de América Latina tienen, pero con los resultados de estas elecciones pasadas dejan mucho que desear. La victoria que dieron las masas, un triunfo que se dio a espaldas de la igualdad, la aparente desventaja que tenía Hillary Clinton por ser mujer, la errónea idea de que un empresario como Trump pudiera gobernar “mejor” que “una mujer”, no es algo en lo que mi opinión esté fundamentada, pero sí la de muchos otros.

Como mencionaba anteriormente América Latina se diferencia por escoger a sus gobernantes por la “vista” más que por sus atributos políticos, una idea surrealista cada vez más confusa en la mente de la gente.

Una imagen falsa de seguridad es lo que los impulsa a salir a votar, un liderazgo que no no sienten, solo que lo ven por detrás de una pantalla, el engañarnos que eso que se ve es la solución a los problemas.

Hablando de lo que nos impulsa, el más grande engrane de un país son las personas, hoy más que nunca son importantes para los latinoamericanos, antes o hasta hace poco el sueño de nuestros profesionistas y trabajadores era buscar un mejor lugar en Estados Unidos, tal vez no tengamos las mejores universidades del mundo (en comparación con países más desarrollados), pero tenemos muchas personas dignas de admirar, claro que la educación superior en América Latina tiene desventajas muy fuertes tanto en el interior como en el exterior de cada uno de los países, pero volviendo a las personas capaces que se encuentran entre nosotros, ellas son las que tienen la oportunidad de mejorar Latinoamérica, y esta  mala noticia de las elecciones en Estados Unidos podría ser la solución, puede sonar extraño pero tal vez lo sea, el que sea probable que nos cierren las puertas no dará oportunidad de que el talento se quede en su país correspondiente.

El que se cierre una puerta significa que otra se abrirá. Claro que varias monedas de América Latina sufrirían repercusiones, pero como después de cada crisis que pasa también se sale adelante, una oportunidad para abrirse a nuevos horizontes, que los países busquen nuevos socios comerciales, por ejemplo China, uno de los países que cuenta con que sus relaciones con Estados Unidos no serán de las mejores en esta etapa presidencial, y con ellos buscan socios comerciales en Latinoamérica, ellos tienen muchos que ofrecer, pero también América Latina tiene mucho más para ofrecer.

América Latina tiene su momento de ser un ejemplo para el resto del mundo, el no cometer los errores de Europa o de América del Norte, sino escribir nuestra propia historia de prosperidad, donde las personas trabajen para mejorar la calidad de vida de su país y no irse a otro lado a una mejor calidad de vida, claro que será difícil en un inicio pero valdrá la pena al final, no solo porque nos beneficiaría a nosotros, pero aún más importante beneficiara  los que vienen, tal vez esta etapa presidencial de los Estados Unidos no dure mucho, pero es una oportunidad que tal  vez no se vea atractiva en un inicio, pero podrá ser el inicio de la etapa más brillante de todos y cada uno de los latinoamericanos, así que a empezar que el futuro se escribe hoy.

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