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El costo de la inseguridad y el delito

Sin duda, las tres mayores preocupaciones de los ciudadanos son la delincuencia; el desempleo; y la pobreza. Sin importar el color del partido en el poder; ni el nivel de gobierno de que se trate, asistimos a dos constantes: la exigencia de la población para solucionar estos problemas; y la incapacidad de las autoridades para hacer bien su trabajo. La combinación de las dos realidades produce la irritación social y el desánimo sobre la posible mejora en un futuro próximo.

Esta semana el Inegi dio a conocer la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe) 2016⬝ (La Jornada, 28 de septiembre de 2016), donde quedó de manifiesto no solamente la desalentadora percepción ciudadana sobre los altos niveles de violencia en nuestro país, sino también los elevados costos que esto representa para los famélicos bolsillos de millones de mexicanos.

“En 2015, el costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en México representó un monto de 236 mil 800 millones de pesos, equivalente a 1.25 por ciento del producto interno bruto (PIB), como resultado de la consumación de 29 millones 300 mil delitos del fuero común⬝, esto es sin contar los llamados delitos de alto impacto producto de la delincuencia organizada, como el narcotráfico, la portación de armas exclusivas del Ejército, el secuestro, y el tráfico de migrantes, entre otros. La creciente delincuencia en nuestro país, orilla a las familias a destinar una parte importante de sus ingresos en colocar en sus viviendas diversas medidas de seguridad como colocar cerraduras y/o candados, reforzar puertas y ventanas, y levantar bardas. En 2015 estas estrategias tuvieron un costo de 77 mil 900 millones de pesos, lo que significa un incremento de 17.7 por ciento respecto del estimado en 2014, según el documento del Inegi.

Aunque los delitos de alto impacto, según la dependencia gubernamental, han disminuido, la violencia de “banqueta⬝ sigue a la alza. Es decir, el asalto a los transeúntes, a los usuarios del transporte público, y a los ciudadanos que circulan en sus automóviles, así como la extorsión sigue siendo los delitos más frecuentes que sufren los habitantes de este país, lo que representó 24.2 por ciento del total de los ilícitos ocurridos durante el año pasado. No obstante que en todos los estados se sufre del mismo problema, las entidades donde se cometen más delitos son el estado de México y la Ciudad de México.

Otro dato que se desprende del informe mencionado es la cifra negra de los delitos no denunciados, según la Envipe, en 2015 apenas 10.5 por ciento del total de los delitos fueron denunciados, y apenas en 59.6 por ciento el Ministerio Público inició una averiguación previa. Lo que explica, en parte, el desinterés de la población por denunciar los delitos.

La delincuencia, aunada a la corrupción y la impunidad cobran diariamente un precio muy alto a las familias mexicanas, quienes de manera sistemática deben destinar una parte de sus ingresos para procurarse mayor seguridad, en tanto las autoridades de los tres niveles de gobierno renuncian por omisión o comisión a su responsabilidad de brindarle seguridad a los ciudadanos.