Monitor Nacional
El dedazo que evitó el putiferio priísta
Opinión | Eduardo Gonzalez
12 de agosto de 2015 - 4:26 pm
Manlio-MonitorNacional
Utilizando el viejo método el “nuevo” PRI designó a su siguiente presidente, Manlio Fabio Beltrones Rivera, actual coordinador de los diputados en San Lázaro.

Las formas de la simulación continúan siendo las mismas: el 6 de agosto se publicó la convocatoria para la renovación de la presidencia y la secretaría general del CEN del PRI. Todos sabemos que ni el desperdicio de papel, ni el uso de correos electrónicos eran necesarios. Aunque la “elección” del líder tricolor será mediante el aval de la mayoría de los Consejos Políticos Estatales del PRI (17), y de la mayoría de los integrantes del CEN, la designación está dada. La maquinaria de la dedocracia de la no tan vieja “dictadura perfecta” se puso en marcha. Hasta se arrepintieron de la “sana distancia” zedillista. Lo que sigue es mero formalismo: los mil doscientos integrantes del CEN del PRI sesionaría el 20 de agosto para entregar la constancia de mayoría a Fabio Beltrones y a quien será su secretaria general, Carolina Monroy del Mazo, diputada federal electa y ex alcaldesa de Metepec, para cumplir con la “equidad” de género.

Desde Los Pinos, el “presidente” Enrique Peña Nieto no pudo colocar a su favorito al frente del PRI, por lo tanto, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, se mantendrá en su gabinete, y con ello, los peñistas mira disminuir aún más su influencia partidista. Esto muestra que el pastel del poder se reparte entre varios grupos, y que la rebanada que le toca a Peña Nieto es cada vez menor.

Sin embargo, no todo se perdió. El dedazo (en esta ocasión no unipersonal) sino por el grupo encabezado por los salinistas-beltronistas y “aceptado” por Enrique Peña como una muestra de su debilidad y cada vez mayor soledad política, como lo testificó el estadio de futbol de los Rayados del Monterrey cuando el inquilino de Los Pinos lo inauguró, evitó el putiferio priista que acarrearía altos costos con miras a las doce elecciones del próximo año donde se renovarán gobernadores y, desde luego, la elección presidencial de 2018, a consecuencia de las pugnas entre las corrientes priistas. La unidad partidista bien vale la pena para seguir regenteando la casa presidencial y sacar a flote la difícil segunda parte de la aventura peñista.

Por todo ello, el tinglado se montó: la cargada de los históricos tres sectores y las “fuerzas vivas” del partido han respaldado sin chistar al ungido por “el poder alterno a Los Pinos”, aunque en la forma se haga parecer que la “decisión” se tomó en la presidencia de la República. Desde luego, todos hablan de “respetar” los tiempos y las formas. El mismo Beltrones así lo manifestó: “el partido está hecho para la unidad. Deberíamos procurarla, de tal suerte que lo mío es la unidad y buscaré que subsista dentro del partido”. Parafraseando a Clifford Geertz en su estudio sobre la monarquía divina en Bali en el siglo XIX, diríamos: “el gobierno y su partido se asumen a la vez como un microcosmos del orden sobrenatural y la encarnación material del orden político”.

Para Manlio Fabio Beltrones su llegada al PRI significa colocarse en la carrera presidencial, luchar palmo a palmo por alcanzar la silla del Ejecutivo federal con el favorito (hasta el día de hoy) del “presidente, Luis Videgaray; el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong ha sido desplazado de la carrera por El Chapo y su acto de escapismo. De no alcanzar la nominación presidencial, tal vez la próxima parada del político sonorense sea una secretaría de Estado o una embajada.

Ante la falta de evidencias de “unidad” partidista, suena a chiste mal contado lo dicho por el presidente del PRI Jalisco: “el proceso de elección del dirigente nacional del tricolor no es una simulación”.

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