Monitor Nacional
El dinero no compra la educación
Con-Ciencia Ciudadana | Ivan Garcia
13 de julio de 2015 - 5:27 pm
Camioneta-MonitorNacional
Les cuento que hace unos días anduve “navegando” por la Ciudad de México, (yo soy de Guanajuato).

Semanas atrás estuve negociando la compra de un vehículo por medio de WhatsApp con una Sra. (muy amable por cierto), la cual me dio mucha confianza, disipaba todas mis dudas, nunca se molestó, siempre atenta a ayudarme a verificar que mi próxima compra seria adecuada. Una de las razones para darme confianza era que la persona mencionada vivía en la colonia Polanco, los que saben me comentaban que es una buena colonia de “gente bien”, sumado a la amabilidad de la Sra. Pues supuse que era una compra segura, sin engaños ni contratiempos. Yo soy un tanto delicado para “mis cosas” me gusta mantener los autos que he tenido en muy buen estado, e igual venderlos en buenas condiciones, así sean autos viejos, si uno no tiene para un auto del año, no veo porque no mantener un auto antiguo en condiciones de nuevo.

Conociéndome, en repetidas ocasiones pregunté si la camioneta estaba en buenas condiciones “como nueva” (aseguraba la dueña), finalmente también insistí en que el día sería adecuado para ir, ya que la Sra. Decía tener que salirse del trabajo, PERO me aseguró que el día que yo quisiera “nos acomodábamos”, a lo que pregunte, ¿Podremos vernos mañana?, ella aseguro que sin problema, le informe que llegaría a su lugar por ahí de 10:30 am a 11:00 am.

Entrando el autobús a la última caseta que entra a el estado de México (a eso de las (9:00 am), le llamo para decirle que ya entramos, que vamos en buen tiempo, a lo que me dijo que estaba bien, que seguíamos en comunicación. A los 30 min., me llama que si ya llegamos, que nos estaba esperando, le comento que aún estamos en el tráfico, que seguimos en lo dicho de vernos entre 10:30 y 11:00 am.

Finalmente llegamos a la central camionera del norte, disponiéndonos a tomar el metro rumbo a la estación Chapultepec, cuando vuelve a entrar otra llamada diciendo que ya no me podían esperar porque tenía que ir a trabajar, a lo que le replique que yo estaba a 6 horas de distancia de mi casa, que había dejado mi trabajo y que además mi hija tenía un evento de entrega de reconocimiento al que no asistí, le comente “ya estamos aquí, vamos a hacer este negocio”, sonrió y dijo “tienes razón, aquí nos vemos”. Saliendo del metro Chapultepec vuelve a llamar que si ya, le digo que sí que ya estábamos a 5 min., llegamos, nos saludamos, me dijo que pasáramos a ver la camioneta (nos encontrábamos en un edificio muy elegante, lugar de trabajo de su marido), la camioneta estaba 4 pisos abajo del edificio, bajamos, la vimos, me pidió revisarla muy apresurada para que firmáramos y fuéramos al banco, le insistí que la sacaran a la luz del sol para poder apreciarla bien, se miró en forma extraña con sus “hermanos” y finalmente me dijo que si, que ya sacaran.

Salimos, la observe y de inmediato la primera mentira, la camioneta había sido chocada o algo por el estilo ya que estaba repintada de ambos lados (estamos hablando de una camioneta 2007 con 38,000 kms) era ilógico que estuviera en esas condiciones, repintada en ambos lados y atrás, rayada, vidrios rayados como con cuchillo, golpes por todos lados de la camioneta (por dentro impecable), esta situación de que ella decía “estaba impecable” y ver que no era así, me hizo retomar precauciones por lo que la revise de punta a punta. Mecánicamente muy bien, de motor excelente, papeles en regla, la manejamos, se manejaba sin problemas (tenía dos llantas que no servían para nada, cuando me aseguraron que las 4 llantas eran nuevas), bueno, después de la exhausta revisión, solo quedaba negociar, (para todo esto siempre nos acompañó “el hermano”, y repetidamente tomaba el celular para mandar mensajes y hablar por teléfono en forma sospechosa, a escondidas).

Finalmente pedí hablar con la Sra., propietaria de la camioneta, a lo que me llevaron al lobby del fino edificio, en donde ya se encontraba también el esposo de la propietaria, lo salude cordialmente como se debe, la señora me hizo un comentario “TRAIAS LUPA” dijo, (cosa que me pareció extraña tomando en cuenta que no estaba conmigo), sonreí al mismo tiempo que le comentaba que había encontrado bastantes detalles contrarios a “las excelentes condiciones” que ella aseguraba que tenía su vehículo. Llamo a su esposo para meterlo a la “negociación” a lo que él dijo: ES UNA CAMIONETA VIEJA, SI VAMOS A DISCUTIR SI ESTÁ O NO EN BUENAS CONDICIONES, ASI ES COMO ES, Y SI QUIERES UNA EN BUENAS CONDICIONES, COMPRALA EN LA AGENCIA, ADEMAS, LLEGASTE DEMASIADO TARDE Y NO TENEMOS TIEMPO DE ATENDERTE; la Sra. se quedó sin saber qué hacer, pero el tipo simplemente me dio la espalda y comenzó a caminar, a lo que pensé “bueno, con esa actitud, no vamos a llegar a nada” le dije, “ok, está bien” me di la vuelta y me fui. Hay quien dice que debí mentársela, decirle sus verdades, agredirlo o como dijo un amigo “por lo menos escupir al suelo como en la antigüedad” (jajajaj), pero la verdad, hace tiempo que decidí no discutir con gente estúpida y mal educada, además de algún lado debía caber la cordura, y al ver la mala educación de este tipo (valiéndole un cacahuate desde donde venía yo, que habíamos quedado en algo, que yo también deje de trabajar y pedir dinero), pues estarán de acuerdo que ya no arreglaríamos nada y que sería como se dice HACER EL PROBLEMA MAS GRANDE. Una experiencia más de tantas que me suceden, parece que tengo mala suerte para encontrar gente decente y seria para hacer negocios, pero de todo se aprende, ya sé que no puedo confiar en la gente por más que uno crea que es “gente bien”, porque como dijo una amiga, “EL DINERO NO COMPRA LA EDUCACIÓN”.

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