El Discurso del odio en Twitter y la destrucción de la crítica social

El pasado 10 de febrero, el ex titular del Servicio de administración Tributaria (SAT) abandonó la red social Twitter. Esto tras una reflexión personal en donde comentaba que la sociedad mexicana estaba desbordada en el discurso del odio y la polarización. Como era de esperarse el mensaje rápidamente se volvió viral y se polarizó, unos lo amaron y otros lo odiaron. Este fenómeno no es algo nuevo en las redes sociales pero se ha venido incrementando, al grado que muchos están “tirando la toalla”, huyendo del odio colectivo de la red social. La salida de Aristóteles Nuñez, es síntoma de lo que Peter Horst denomina en su libro “Marketing In The #Fakenews Era”, como la “tribalización de las audiencias”. Las audiencias se están polarizando y creando tribus digitales, en donde se sienten seguras y empoderadas. Estas tribus digitales han sido las principales responsables de esta polarización de la opinión pública digital, en donde estás con ellos o en su contra.

Vivimos en un país en el que la neutralidad, la objetividad y la crítica mesurada están en peligro de extinción. – Gabriel Guerra

Discurso del odio y bots, la esencia de Twitter

De acuerdo con un estudio realizado por Shehroze Farooqi y Zubair Shafiq de la Universidad de Iowa, Twitter y otras redes sociales están llenas de aplicaciones de terceros que son utilizadas para orquestar ataques en gran escala. Este estudio encontró cerca de 167,000 apps que utilizan el API de Twitter para automatizar bots. Estas cuentas falsas son utilizadas normalmente para compartir SPAM, links con malware o simplemente para inflar conversaciones en dicha red. A pesar de que en el estudio “Retrospective Review Twitter, Inc. and the 2018 Midterm Elections in the United States”, Twitter señala que ha realizado importantes acciones en contra de cuentas en Rusia, Irán y Venezuela, poco se ha hecho en México. En México, las agencias han sabido darle la vuelta a estas políticas y han comenzado a crear bots más inteligentes. Estos bots son aprovechados por los partidos para inflar conversaciones y acotar a sus críticos, convirtiendo dicha red en una jungla. Todas las semanas vemos como Trending Topic, un concepto pro AMLO o anti AMLO posicionado por equipos digitales especializados. Tendencias que no tienen otro objetivo que posicionar un discurso de odio entre los usuarios de dicha red social.

Las redes sociales (..) Un lugar en donde gatilleros  a sueldo pueden difamar sin control. – Genaro Lozano

El discurso del odio ¿prevalecerá sobre el fin social de las redes sociales?

Ciertamente las “benditas redes sociales” se han convertido en un espacio complejo, lleno de odio y de fobias personales. Prueba de ello es la salida de Aristóteles Núñez de Twitter, así como otras figuras públicas en México. Sin embargo, considero que no hay que ceder y abandonar esta plataforma, pues su poder de cambio también es evidente. El discurso moderado e inteligente debe de prevalecer sobre las agencias y sus bots generadores de odio. Prueba de ello es la presión que ejerció la sociedad civil para evitar los penosos nombramientos en CONACYT. La visibilidad que tomó el caso de los secuestros de mujeres en el metro así como los escandalosos abusos en contra de usuarias de Uber o Cabify. No es momento de abandonar las redes sociales, estas son las vías más directas que tenemos para cuestionar al poder. Los mexicanos debemos de reflexionar sobre el papel que vamos a tomar frente al discurso del odio. ¿Seremos una sociedad pasiva o la sociedad civil recuperará el control de la conversación digital sobre los bots? Considero que somos muchos más los mexicanos que nos oponemos a este discurso de polarización pero me temo que nuestra apatía prevalezca, convirtiendo a las redes sociales en un espacio de odio permanente y de polarización entre charios y fifís, los nuevos polos del México moderno.

“Hostilidad” es una forma amable de llamar al alud de insultos que alguien puede recibir, en continuas andadas, de parte de tuiteros que creen lo contrario de uno: Héctor Aguilar Camín.