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El Fetichismo de la mercancía

La mercancía es un objeto externo, una cosa apta para satisfacer las necesidades humanas de cualquier clase que ellas sean.

Marx utiliza el termino fetichismo como un apego religioso, ya que él consideraba que ciertos elementos tienen caracteres metafísicos y religiosos.

Actualmente utilizamos este termino con relación a lo sexual, ya que este lo implemento Freud en sus teorías.

Todo esto hace que haya una configuración en el fenómeno ideológico principal del sistema capitalista. Ya que las propias practicas mercantiles, el dinamismo de la mercancía, tienen en su interior la base de un deseo de equidad, transparencia, igualdad, que ratifican frecuentemente al sistema mediante su mero funcionamiento.

Así pues, esto reemplaza a la religión como primordial soporte de la legalidad del sistema.

La mercancía es un fetiche porque está vinculada con la hechicería o una creencia, ya que esta alude a la noción de una deidad oculta en la mercancía.

Cada mercancía, en cuanto a valor se refiere, es una especificación de cierta cantidad de trabajo, es, además trabajo generado en las limitaciones de rendimiento medio actuales en una comunidad determinada. Ahora bien, su precio o coste se expresa en dinero, por ello Marx menciona que el culminante fetiche es el dinero. En la cultura capitalista el dinero es una ficción que todos admitimos.

Para Marx la mercancía se presenta como un objeto, independiente del productor y del trabajo o mano de obra que lo creo. Por lo tanto, el valor proviene de las relaciones sociales que la han producido.

El fetiche del dinero actúa sobre la trascendencia de la cultura, en la sociedad capitalista el poder del dinero procura a que todo se convierta en mercancía destacando el valor de cambio por sobre el valor de uso.

Finalmente, el fetichismo ligado al mundo de las mercancías, o sea la apariencia material de las condiciones sociales del trabajo. El valor de cambio no es más que una determinada manera social de expresar el trabajo invertido en un objeto y no puede, por tanto, contener materia alguna natural.

La forma de mercancía es la forma más general y rudimentaria de la producción burguesa, razón por la cual aparece en la escena histórica muy pronto, aunque no con el carácter predominante y peculiar que hoy día tiene; por eso su fetichismo parece relativamente fácil de analizar. Pero al asumir formas concretas, se borra hasta esta apariencia de sencillez.

Recordemos que el hombre realiza el valor de uso de las cosas sin cambio, en un plano de relaciones directas con ellas, mientras que el valor solo se realiza mediante el cambio, es decir en un proceso social.

 

@Roy_Gonzalez19