Monitor Nacional
El fundamentalismo en singular y stricto sensu es utópico
Construir el conocimiento | Gabriel Quezada
31 de agosto de 2015 - 8:40 pm
Columnistas-MN
La evolución de las conductas de los individuos, forma la dinámica social, la cual puede nutrirse a partir de la convivencia o el conflicto con otras sociedades

Las sociedades descritas desde la estática social término acuñado por el sociólogo francés Augusto Comte, tienen una estructura la cual puede ser objeto de estudio y ser definida a partir de la conjunción de ideas y conductas, que se llevan a cabo con base en la imitación que los individuos hacen al observar cómo actúan aquellos con quienes se desenvuelven en la cotidianeidad. Si bien, una sociedad no es homogénea, ya que cada individuo es autónomo en su forma de ser, existen formas de comportamiento, de pensar y hasta de sentir que, son similares y conforme se van entretejiendo, pueden llegar a generar una ideología y un patrón de conducta que puede llegar a ser dominante.

La evolución de las conductas de los individuos, forma la dinámica social, la cual puede nutrirse a partir de la convivencia o el conflicto con otras sociedades. Así, las ideologías, se van complejizando a través de esas relaciones sociales e inciden de manera diferente en los individuos de cada lugar. Esto significa que no todos coinciden plenamente ni de manera estricta en todas las formas de pensar y actuar. Lo anterior, influye en las tradiciones, religiones e ideologías de grupos sociales que vienen a diferenciarse y a tener cierta flexibilidad porque son permeados voluntaria o involuntariamente por otros individuos con los que hubo cierto tipo de relaciones.

Ahora bien, esto implica que hay complejidad en las sociedades durante su transformación histórica, así tenemos que en particular, al hablar de tradición, religión e ideología en singular, podría limitarse a la referencia de un individuo, aunque también puede ser aplicable a una sociedad en un nivel más amplio.

Si vemos los tres términos como algo único, cerramos las posibilidades de evolución y no hay apego a su descripción objetiva. Algo que ocurre cuando se habla de “fundamentalismo”, un concepto que quienes usan lo conciben como un término que encierra un conjunto de ideas religiosas que no tiene disposición de aceptar la existencia de otros “fundamentalismos” y se niega a reconocer que se ha formado en un mundo donde no está completamente aislado. Es en este sentido donde se puede hablar de “fundamentalismo” en singular para algunos cuantos y stricto sensu, al restringirse a una forma única de pensamiento que es intolerante.

Precisamente, en la religión ha sido utilizado para varios grupos que se adhieren a un sistema de creencias que no admiten la validez de otras ni su aplicabilidad en la dinámica social. Esto ha ocurrido con eso que los sociólogos han llamado cristianismo, judaísmo e Islam. Lo cual permite hacer cuestionamientos desde varios enfoques.

Cuando observamos que la región donde surgen estas tres religiones tiene en algunos momentos -no de manera generalizada-, ciertos conflictos religiosos, es posible recordar que se debe a ese ánimo arraigado de querer perpetuar una religión que de cierta manera excluye a otras. Para comprender esta situación es posible aludir al Islam y al judaísmo, el primero no es del todo compatible con otras religiones en varios países árabes, mientras que el segundo, tiende a ser excluyente en el Estado de Israel. Ahora bien, ningún país de Medio Oriente, ha logrado desechar de su territorio todas las religiones que no concuerdan con la que predomina algo que también ocurre en otras partes del mundo.

Si se revisa la historia es posible recordar que un intento también de exclusión fue el que llevó a cabo el catolicismo contra el judaísmo y el cristianismo primitivo. Pero siempre se ha observado que no se cumple plenamente el objetivo. Esas formas también han sido evidentes en Estados Unidos cuando los protestantes llegaron e intentaron desaparecer las religiones que había entre los nativos de Norteamérica.

Conforme han pasado los años las religiones se han multiplicado, ha habido reformas, no existen prácticas exclusivamente fundamentales u ortodoxas, sino que siempre tienden a ser flexibles. Esto puede permitir que se aluda a la idea de “fundamentalismo” desde lo textualmente sagrado y los casos pueden llevar a que se deduzca que en definitiva es utópico.

Para entender esto se pueden exponer dos casos. Uno de ellos es cuando vemos que en Palestina, han existido formas radicales y extremistas -más no fundamentales-, de alcanzar objetivos, fuera de toda justificación sagrada, asentada en el Corán. Lo mismo sucede en el Estado de Israel cuando a través de actos contrarios a la Torá se concreta un ataque para conseguir un objetivo.

De acuerdo con el Corán, Alá es el que da la vida y el único que tiene derecho a quitarla, pero han existido suicidios de palestinos en los que se estallan para asesinar israelíes los cuales obedecen a que según las fatuas (pronunciamiento legal de un especialista en ley religiosa) quien hace esto es un “mártir” que entrará directo al Edén a diferencia de quienes no se inmolan que deberán pasar por un interrogatorio realizado por un ángel acerca de los pecados cometidos durante su vida. Mientras, en el Estado de Israel un ejemplo por excelencia del radicalismo es el de Yigal Amir, un extremista que asesinó al Primer Ministro Isaac Rabin por querer entregar territorios a Palestina a cambio de la paz. Ambos casos muestran la ausencia de fundamentalismo y una presencia de radicalismo que no tiene sustento ni en el Corán ni en la Torá. Ya que en los dos, los actos mortales se oponen a las respectivas divinidades (basta recordar el “no mataras” de la Torá) y como estos, existen muchas acciones disfrazadas de fundamentalistas, pero son radicalismos sin religión.

Sería muy diferente, si con base en los textos sagrados según cada religión, se practicaran valores socialmente útiles que lleven a la convivencia entre los individuos.

Sin embargo, lo que existe es un conjunto de “fundamentalismos” en un sentido amplio que se transforman en heterodoxos por la actuación individual de los que practican ciertas conductas pese a esfuerzos ortodoxos por homogeneizar creencias y conductas. Lo cual hace más complejo el estudio escrito y práctico de las religiones del mundo actual.

TAGS: , , ,

Notas Relacionadas