Monitor Nacional
El genial Leonardo di ser Piero da Vinci
Insurrección mental | Javier Malo
24 de agosto de 2015 - 2:09 pm
da vinci-MONITORNACIONAL
“Quien poco piensa, se equivoca mucho” decía Leonardo, así que los invito a pensar, a actuar y sobre todo a detonar en nosotros el extenso legado que nos ha dejado Leonardo Da Vinci

Efectivamente, cuando escuchamos Miguel Ángel nos remontamos al emblemático David y cuando escuchamos DaVinci muy comúnmente se pensará en la Gioconda, pero para los que hacen algo más que escuchar, se deja ver la majestuosidad detrás de éstos nombres.

Infiero que más allá de la relación que existe entre Miguel Ángel y el vaticano, símil a los mexicanos y la fe católica, la fidelidad de los visitantes al Palacio de Bellas Artes tuvo gran afluencia desde el primer día de ésta muestra y me atrevo a decir que el interés en esta ocasión fue más allá de la asistencia por moda -como fue en el caso de las ‘selfies’ en las magníficas instalaciones sincrónicas e infinitas de Yayoi Kusama-.

La trascendencia de Miguel Ángel y Da Vinci ha generado un respeto a su nombre y a las disciplinas que representan, sin que ello cuando estaban presentes en vida, interferirá con un benévolo grado de humildad , cuando en la actualidad escuchamos a muchos cuasi ‘todólogos’ y ‘artistas’ que más allá de una imperiosa necesidad humana de descubrimiento, lo hacen con la intención que el ego paradójicamente limita la mente y con esto, ante el infinito de posibilidades; en invariables casos el ego lleva a grandes genios a un límite excelso, pero en otros casos a no encontrarse a sí mismos si quiera, por ello la humildad de Miguel Ángel Buonarroti y Leonardo Da Vinci es una doctrina también ideológica que se debería impartir en colegios y universidades.

Con ésta doctrina de pensamiento de Miguel Ángel y Leonardo, edificaron leyendas y en ésta histórica oportunidad, ‘reunir a dos genios, confrontados y celebrados en el tiempo, también los artistas más grandes de la historia de la humanidad, podría ser considerado como una muestra imposible que se hace posible’ así como lo precisó Rafael Tovar y de Teresa, Presidente del CONACULTA.

En ésta ocasión, despedimos simbólicamente a un genio que ha sido emblema de la humanidad y hasta símbolo de herejía incluso en los últimos años, me refiero a Leonardo di ser Piero da Vinci.

La estancia de “Leonardo Da Vinci. Y la idea de la belleza” en el Palacio de Bellas Artes, hizo reflexionar la universalidad de éste genio nacido en 1475 y nos invita a conocer la razón por la que sus contemporáneos lo llamaron ‘Divino’.

Así como la publicidad del INBA mencionaba que Leonardo no es sólo La Gioconda, con esas sencillas palabras se invitó a conocer la genialidad del hombre que tuvo fe en que la humanidad podría ser mejor e incluso podría volar.

En mi caso, admirar por vez primera la caligrafía de éste hombre en una pieza original, me representó conocer algo de lo más íntimo de Leonardo, porque efectivamente su vida y obra va más allá del trazo.

Su concepción de los cánones humanos y la sutil obscuridad de su obra, refleja la forma en la que la perfección se puede alcanzar y como humanos pensantes, siempre aspiraremos a ella. En la cumbre, Da Vinci dijo “He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.”, y esa misma humildad es la que en la actualidad se ha ido erosionando para las nuevas generaciones, esa virtud de servicio, de real vocación y trascendencia a través de las Re interpretaciones llegó a nuestra era con una cultura capitalista, misma que posiblemente hubiera interferido en la era Da Vinci si hubiese sido el caso.

El arte es un trabajo, uno que demanda la vida propia por el tiempo que se puede invertir en una pieza, pero cuando se prostituye y se vuelve una maquina expendedora de dinero por piezas sin doctrina, pareciera que Leonardo o Miguel Ángel jamás existieron.

Un Leonardo curioso y polifacético que fue pintor, escultor, escritor, arquitecto, inventor y algunos otros ejercicios, nos demuestra una coherencia y una relación cósmica entre el universo de obra; Coherencia que en lo personal, no encuentro en mucho de lo que hacemos como humanidad -lo cual no es sinónimo de maldad, sino de ignorancia-, sin embargo, aún existen y se desarrollan genios que siguen esforzándose sin anclas de EGO, que buscan un desarrollo trascendental en el área de las ciencias, las artes y la sociedad, y ahí es en donde mejor se puede ver un homenaje a la genialidad.

Crearse, permanecer en constante movimiento y crecimiento, fue la formula Da Vinci que nos ha permitido conocer al hombre que nos creyó dignos de alcanzar la gloria, ésta fórmula es una síntesis de la fórmula de la vida y bastará con aprender a observar, como primera instancia al método científico, puesto que todo en ésta vida es una ciencia.

Ésta es mi concepción de un ser genial en la magnitud de la palabra y así como yo con mis palabras he procurado precisar mis percepciones sobre la experiencia Da Vinci, la genialidad no conoce fronteras y también tuve la oportunidad de conocer a un genial ilustrador que también a su manera en éste siglo XXI, se hace de las manifestaciones que ha provocado en México ‘la visita’ de Leonardo Da Vinci; Esteban Saldaña (@tebin), también habita de cierta forma en El Palacio de Bellas Artes, particularmente en la zona de la librería y tienda del museo, ahí podemos encontrar y llevar a casa incluso, un extracto de la imaginación Esteban Da Vinci, que también hacen de un objeto cotidiano, un objeto de arte y que en éste caso mexicano, nos rememoran la genialidad de nuestra cultura.

“Quien poco piensa, se equivoca mucho” decía Leonardo, así que los invito a pensar, a actuar y sobre todo a detonar en nosotros el extenso legado que nos ha dejado Leonardo Da Vinci.

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