Monitor Nacional
El muro ya existe
Latinoamérica | Redacción
18 de noviembre de 2016 - 1:01 pm
muro_Monitor_Nacional
El sueño americano está encarcelado dentro de una muralla de alambres y sangre, una meta inalcanzable que solo existe en ilusiones

¿Qué tan difícil puede ser para un neoyorquino que proviene de un pequeño departamento en Queens poder un día habitar en un departamento de lujo con vista a Central Park, en una de las zonas más ricas del país? Tristemente, la probabilidad es escasa, ya que la mayor parte del dinero en Estados Unidos ya está distribuido entre los grandes empresarios de Wall Street, los bancos, el gobierno y sus instituciones. Si es difícil para un estadounidense poder escalar en clase social, ahora pensemos en un migrante que dejó todo atrás y solo lleva consigo unos cuantos billetes y un mundo de esperanza para poder lograr una mejor vida.

El migrante latinoamericano no solamente se enfrenta con el obstáculo de no lograr obtener la visa o documentación necesaria para poder ingresar al país deseado, de igual manera, arriesga su vida al intentar atravesar la frontera más grande y peligrosa del continente: México.

Los ciudadanos mexicanos no vemos el gran nivel de migración que sucede en nuestro país. Existe una gran cantidad de migrantes que cruzan nuestras fronteras del sur todos los días. Estos son invisibles a nuestros ojos y tenemos poco conocimiento de este fenómeno, que con el tiempo se ha convertido en un movimiento de mayor alcance.

Miles de Latinoamericanos se sintieron gravemente ofendidos tras las recientes elecciones estadounidenses. ¿Cómo es posible que la mayoría de votos fueron para un candidato que sostiene un discurso racista hacia los latinos? El muro, las deportaciones, el odio y burla hacia los mexicanos y migrantes del continente, son algunos ejemplos de cómo fuimos altamente humillados este año. Sin embargo, Latinoamérica sufre el mismo dilema que en Estados Unidos. En México también se discrimina las minorías y solo una parte de la sociedad disfruta el lujo de poseer derechos humanos. Nos quejamos del país vecino, cuando nosotros mismos permitimos que los narcotraficantes controlen nuestra frontera del sur. La pesadilla de estos transeúntes apenas comienza, cuando se enfrentan a matanzas, secuestros, violaciones y tráfico de migrantes, todos los días.

La prostitución, los asaltos, los secuestros, son solo algunas realidades que enfrentan estas personas al intentar cruzar el país. Mujeres y niñas son capturadas y obligadas a vender su cuerpo en centros de prostitución de baja higiene. Igualmente, existen muchos asaltos por parte de pandilleros quienes se aprovechan del hecho que viajan ilegalmente y los narcotraficantes cobran altos precios para dejar a los migrantes seguir su camino. La inseguridad rodea toda la trayectoria y los sueños se van convirtiendo en pesadillas.

No existe la migración sin sufrimiento, es alto el precio que deben pagar. El sueño americano está encarcelado dentro de una muralla de alambres y sangre, una meta inalcanzable que solo existe en ilusiones.

Cuando observamos migrantes pidiendo dinero en las calles de nuestra ciudad nos preguntamos ¿Por qué ellos decidieron sacrificar su familia, seres queridos, casa, trabajo y patria por una vida de injusticia, sangre y abandono? La respuesta es simple, no cuentan con oportunidades en su país, se sienten atrapados e incapaces dentro de un nación repleta de injusticias sociales e inseguridad.

No solo observamos tristeza y desesperación en estas personas, también podemos ver humanos que nos son aceptados en la sociedad, no tienen identidad fija ni dignidad. No tienen opción de quedarse en el lugar deseado porque son movidos por sus necesidades e inseguridad. Son personas sin libertad y limitadas en ciudadanía, ya que no son ni integrantes del lugar que nacieron ni del lugar al que migran. No ven la posibilidad de crecimiento en su lugar de origen, se sienten incapaces de prosperar y su única salida es abandonar el lugar, ya que nunca podrán encontrar un trabajo digno que de un salario sostenible.

El muro ya existe sin la necesidad de que Donald Trump amenazara la construcción de una pared gigante que dividiera ambas naciones. México está más lejos de Estados Unidos que nunca, y de la misma manera, nosotros hemos construido un muro en la frontera sur del país. A pesar de tener como vecinos la potencia mundial más poderosa del mundo y países latinos con muchas características en común, seguimos asilados y atados a la corrupción y promesas sin cumplir por parte de nuestras autoridades, encarcelados en nuestro propio mundo sin ver una salida.

Aprendimos a ver el progreso del país de forma errónea, en vez de combatir la impunidad y hacer justicia al mal gobierno, consumimos productos extranjeros y usamos palabras en inglés para sentirnos superiores. Somos un pueblo con una gran cultura que cree poseer grandes aspiraciones, pero vivimos en la sombra de los que abusan del poder.

Natalia Shirel Saldaña Echeagaray

Estudiante del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, Campus Gld.

TAGS: , ,