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El no retiro

Ayer, mi anfitriona en España me distinguió con una invitación a una comida cerca de la playa en la comunidad valenciana, el brillante sol del medio día hizo que apreciara aún más la sombra de la terraza con vista al mar en donde nos guarnecimos, detrás de un mundo verde y colorido de plantas con flores de colores brillantes ’propias del templado Mediterráneo’.

Habían sido también invitadas personas de diferentes partes del mundo, algunas habían vivido fuera de sus países natales, estaban acostumbrados a ser ciudadanos del mundo, familiarizados con temas internacionales ’dado su bagaje y experiencia laboral’, incluso con la aplicación de exámenes de oposición para trabajar en otros continentes. Las conversaciones eran unas en español y otras en inglés.

¡Estaban felices de reunirse! Era evidente que por su ubicación geográfica actual sólo pueden reunirse durante el verano, ya que son fechas que, como dice la canción: «Me gusta ir por el mundo, pero volver donde mi madre en verano».

Entre las mesas se escuchaban diálogos como este:

’¡Mujer, estás tan guapa que parece que has ganado el doble!

’¡Guapísima estás tú, ¿dónde pones los años? ¡Ahora ni parece terminamos de estudiar hace 18 años!

En medio de almendras marconas y patatas para picar, acompañado de un frío vino blanco, la conversación empezó a fluir sobre temas del retiro, de los planes de vida en la edad madura, justo en este momento no sé dónde empieza y dónde termina la edad mayor, pues he conocido mayores de 50 y jóvenes de 72⬦

Una de las mujeres que conversaba con nosotros expresó su preocupación por los ingresos actuales de las pensiones, yo iba a soltar mi conocida retahíla sobre guardar dinero para cuando eres mayor, pero al mismo tiempo me preguntaba cómo era posible que con la experiencia internacional que dijo tener, no tuviera su propio plan de retiro, afortunadamente no lo hice, pues siguió hablando y explicó que su preocupación no era sobre ella, sino sobre el retiro de sus padres ’personas ya mayores’, yo me preguntaba cómo era posible que ellos no hubieran ahorrado para su vejez, así que se lo pregunté directamente, a lo que me contestó:

’Mis padres sí ahorraron para su pensión, de hecho ’dijo con fuerza interior’ ellos ahora tienen una pensión, pero de acuerdo con las cuentas, el dinero guardado no será suficiente para seguir pagando sus pensiones más adelante, pues el dinero fue mal administrado, o se gastó en temas diferentes al propósito inicial.

Mudo ante su respuesta pedí un poco más de cava brut reserva, ese delicioso vino que nos acompañó toda la tarde, recomendado sin somelier y, del que sólo por las risas de las nuevas amigas que hicimos esa tarde, de un sorbo bebí poco más de un tercio, pero menos de la mitad (nunca sabré cuánto es esa medida), entonces le dije:

’¿Lo que estás afirmando es que de la caja donde tus papás habían ahorrado se va acabar el dinero cuando ellos sean aún mayores?

’¡Así es! ’contestó’, por lo tanto, ahora mis decisiones financieras están basadas en el hecho de que, dentro de algunos años me voy hacer cargo de mis padres, además de la  hipoteca a 30 años sobre una finca que deseo comprar, mis decisiones financieras estarán en función de que el dinero que hoy gano lo voy a dividir en tres personas, pues no cuento con el apoyo financiero de mi hermana en este momento. No quiero pan para hoy y hambre para mañana. ¡Nunca!

’¡Los mediterráneos catalanes y valencianos somos comerciantes, y para comerciar hay que llevarte bien con todos los castellanos, andaluces y extremeños que son guerreros!  ’terció una de las amigas cuando la conversación hizo un silencio parecido a como cuando pasa un ángel (así decimos en México).

Tuve que pedir algo que ellos llaman café al tiempo (café con hielo), además de un poco de Mistela (un vino de Morella que me pareció una especie de jerez extremadamente rico, con un toque dulce que por momentos me sugería un Xtabentun de la península de Yucatán), mientras reflexionaba a quién le vamos a pedir cuentas por el dinero mal administrado de los que sí ahorraron. Pienso que de vez en cuando no sería bueno darle una revisadita.

Nos leemos la próxima semana aquí, en Emprende Seguro.