Monitor Nacional
El péndulo político
Opinión | Manuel Saavedra
26 de octubre de 2016 - 2:18 pm
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Si uno observa con atención la historia humana, uno podrá darse cuenta de que la mayoría de los movimientos artísticos, responden a una lógica de funcionamiento similar a la de un péndulo

Si algo se puede decir de la política latinoamericana, es que esta es constante en sus cambios. Ojo, constante en sus cambios no es lo mismo que en constante cambio. Esto porque una nación que está en constante cambio no regresa a como era antes, es decir, no repite los errores del pasado. La política de América Latina es constante en la forma en que cambia porque cada vez que lo hace, esta vuelve a donde empezó.

Si uno observa con atención la historia humana, por ejemplo, uno podrá darse cuenta de que la mayoría de los movimientos artísticos, responden a una lógica de funcionamiento similar a la de un péndulo; estando un momento en una posición, para posteriormente avanzar hacia la dirección opuesta y viceversa. A cada corriente artística que tuviera gran impacto en la sociedad, le seguía una contra corriente que rechazaba algunas o todas las características principales de la precedente. Este fue el caso con el romanticismo, que con su enfoque en los sentimientos y las emociones, surgió como respuesta al enfoque de la razón del movimiento ilustrado. Posteriormente, al romanticismo le seguiría el realismo, que volvería a hacer uso de los ideales de las emociones supeditándose a la razón y a la ciencia. Sin embargo, este proceso de cambios de extremo a extremo que antes tomaba décadas, poco a poco fue progresando cada vez más rápido a medida que el péndulo se iba deteniendo.

Algo muy similar ha ocurrido con la política latinoamericana durante el último siglo. Después de años bajo gobiernos capitalistas, durante la guerra fría y después del triunfo de la revolución cubana, múltiples países de América Latina voltearon a ver al comunismo y sus promesas de igualdad como una posible opción para crear mejores condiciones de vida para la ciudadanía. Aquellos que trataron de seguir esta opción, en muchos casos, encontraron presión externa que llevó a la instauración de dictaduras de derecha que generaron desencanto por este modelo entre la población. Saliendo de la época de las dictaduras latinoamericanas, podemos ver varias repúblicas que optaron votar por gobiernos de izquierda, con esperanzas de que ésta permitiera una mayor redistribución de la riqueza e incrementará las oportunidades de ascenso social. Hoy en día, estos mismos países miran a la derecha con renovado interés después de múltiples promesas incumplidas por sus gobiernos.

Basta con echarle un vistazo a la historia de Chile para darse cuenta de esto. Después de la guerra civil de 1929, se estableció en Chile una República conservadora que se mantuvo en el poder desde 1830 hasta 1860. De la misma forma, de 1861 a 1891, la república chilena se volvió liberal después de que ocurriera una fractura interna entre los liberales. Posteriormente, una nueva guerra civil traería consigo un sistema parlamentario encabezado por la élite de la sociedad chilena, la cual se mantendría en el poder hasta el Golpe de Estado de 1924 y la modificación del modelo de gobierno chileno a uno presidencialista. Si bien habría cierta variedad en los tipos de gobierno entre 1924 y 1973, sería la izquierda la que terminaría prevaleciendo antes de la llegada de Augusto Pinochet, quien se volvería dictador de Chile con orientación derechista entre 1973 y 1990. Después de la salida de Pinochet, la izquierda se fortaleció nuevamente; fortalecimiento que culminaría con la elección de Michel Bachelet en 2006. Si bien, el siguiente presidente, Sebastián Piñera, pertenecería a la derecha, Bachelet sería reelegida en 2014. Sin embargo, después de múltiples controversias que actualmente rodean a Bachelet, la izquierda parece estar a punto de recaer y la derecha no perderá la oportunidad.  

Chile no es el único país en atravesar esta situación. Casi toda América Latina es así. Chile, Brasil, Bolivia, Ecuador. De liberales a conservadores. De la izquierda, a la derecha. Todos estos cambios son los mismos. Se cambian los nombres de los movimientos, los líderes políticos y el enfoque que se le da a ciertos problemas pero al final del día, la dirección en la que estos se mueven podrá ser diferente, pero los resultados son los mismos y los errores que cometen a lo largo del camino que transitan no cambian. La política latinoamericana es como un péndulo: moviéndonos de un lado a otro, pero sin ir a ninguna parte.

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