Monitor Nacional
El primer supermartes camino a la Casa Blanca
Divisadero | Eduardo Gonzalez
3 de marzo de 2016 - 6:40 pm
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La frialdad de los números coloca a Donald Trump y a Hillary Clinton muy cerca de ser los candidatos presidenciales

El día llegó. El primer supermartes en las elecciones primarias de Estados Unidos tocó tierra el 1 de marzo. Una docena de estados llamaron a sus ciudadanos a emitir su voto en los caucus para elegir a los delegados que a su vez votarán en las convenciones nacionales de verano para decidir a sus candidatos presidenciales. Fue una de las jornadas más significativas porque en ella se reparten la mayoría de los delegados. Además de perfilarse con mayor claridad los superdelegados. Para algunos es una “elección nacional” por el impacto que tiene.

Luego de la jornada algunas cosas se pusieron en claro, y otras se oscurecieron más. Del lado demócrata, para Hillary Clinton el panorama se va aclarando. La “amenaza socialista” de Bernie Sanders pierde fuerza al paso de los días frente a la poderosa maquinaria para recabar fondos de la ex secretaria de Estado.

Aunque Sanders ha dado muestras de poder juntar suficiente dinero con una amplia base de donantes, solo en febrero recaudó más de 42 millones de dólares provenientes de 1.4 millones de contribuyentes que en promedio aportan 30 dólares cada uno, termina por quedarse lejos de Clinton. Una vez más se demuestra que en las elecciones estadounidenses el gran electro es el dinero.

Clinton se llevó los triunfos en Georgia, Virginia, Tenesi, Arkansas, Alabama, Texas y Massachusetts. Al tiempo que Sanders, ganó en Vermont, Colorado, Minnesota y Oklahoma. Desde luego, los triunfos de Sanders no son un asunto menor, sin embargo, resultan insuficiente para contrarrestar el impulso de Clinton tras perder en las primarias de New Hampshire. Va quedando claro que la narrativa “socialista” Sanders solo ha conseguido que el discurso de Hillary se mueve un poco hacia la izquierda; aunque esto no es poca cosa, hace imposible que Bernie obtenga la nominación demócrata.

Donde las cosas se pusieron más complicadas es del lado republicano. Donald Trump sigue ganando. El multimillonario continúa “enamorando” a las mayorías de su instituto político. Entre más radicaliza sus discursos mayor es la ovación que recibe. Lo apoyan las bases del partido, los evangélicos conservadores, y los sectores más moderados.

Trump se alzó con el triunfo en siete estados. Sus adversarios, y hasta hoy favoritos de la cúpula republicana, Ted Cruz y Marco Rubio ganaron tres estados, el primero en Texas y Oklahoma, el segundo en Minnesota.

Así, el triunfo de Trump marca la derrota de la cúpula republicana. El trabajo a partir de hoy, y hasta la convención nacional, será encontrar la manera para que Cruz o Rubio ganen en las primarias la nominación de la candidatura presidencial. Una estrategia que podría generar es resultado, pero que no se ha puesto en marcha, es la de juntar en lugar de dividir el voto anti Trump en uno de los contrincantes: Cruz o Rubio. Sin embargo, ninguno ha colocado su declinación sobre la mesa. De no funcionar esa estrategia, a la cúpula republicana no le quedará otra opción que “bajar” a Trump de la carrera presidencial hacia noviembre próximo. Todo este panorama, está generando una crisis en el partido  que podría desembocar en una ruptura muy costosa. Ya se comienzan a escuchar voces republicanas diciendo que preferirían no votar o sufragar por Clinton antes de marcar la boleta a favor de Trump.

Después del supermartes, la frialdad de los números coloca a Donald Trump y a Hillary Clinton muy cerca de ser los candidatos presidenciales. En los próximos quince días veremos las primarias en 19 estados más, donde las claves estarán en Michigan, Florida, Illinois y Ohio. Veremos pues, si para entonces tenemos amarrados a los candidatos o continuamos viendo algunos rounds de sombra entre los contrincantes que se mantengan “vivos”.

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