Monitor Nacional
El Proteccionismo de la nueva administración de EEUU
Un poco de cultura | Grecia Moya Sedano Camacho
26 de abril de 2017 - 12:41 pm
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La medida es severa si se piensa que una tercera parte de este mercado en EE. UU. se nutre de madera canadiense

 

Canadá es el principal comprador de EE.UU, un dato con el que Trudeau confía convencer a Trump. También es una de las principales fuentes de importaciones estadounidenses, y el primero de petróleo extranjero. Sin embargo, el Presidente Donald Trump ha amenazado con imponer elevados aranceles aduaneros a los productos importados por Estados Unidos desde Canadá.

La administración que preside Donald Trump pasa a la acción para proteger los intereses de los productores de madera, y con esta política comunica al gobierno de Justin Trudeau que tiene intención de imponer un arancel del 20% a las importaciones de este producto que lleguen desde el vecino canadiense. El presidente americano ya ha firmado un decreto para examinar las prácticas comerciales en el mercado del acero. De la misma manera, fue un paso más allá comentando que la tarifa se aplicará a la madera blanda, la cual se utiliza en la construcción de viviendas.

“El comercio de maderas blandas está en el tope de la lista”, dijo Lighthizer en su audiencia ante el Comité de Finanzas del Senado y agregó que los madereros estadounidenses quieren una “restricción cuantitativa”, es decir, limitar el volumen de esta madera canadiense que ingresa a Estados Unidos. Consideró que este es un problema “muy serio e intratable” porque tiene “enormes consecuencias políticas en ambos lados de la frontera”, por lo que, dijo, es necesario llegar a una solución, ya sea mediante un litigio o con un nuevo acuerdo que funcione.

Las diferencias en torno al comercio de maderas blandas fueron parte de la mesa de discusiones en la Cumbre de Líderes en Ottawa, de junio del año pasado, al final de la cual, el primer ministro canadiense Justin Trudeau y el entonces presidente estadunidense Barack Obama firmaron una declaración conjunta sobre ese tema. “La industria de maderas blandas es vital para Canadá y Estados Unidos y el comercio y las inversiones en este sector son clave para la competitividad de ambas industrias”, indicaron en su declaración conjunta.

Ambos gobernantes se comprometieron entonces a estrechar el diálogo en busca de una solución antes del 12 de octubre, cuando concluía un acuerdo bilateral firmado en 2006.

El plazo se venció sin que Trudeau y Obama –pese a su buena relación— hayan podido alcanzar un acuerdo, por lo que esta diferencia fue heredada a la administración Trump.

Lighthizer, quien ha manifestado su total apoyo a la política de “Estados Unidos primero”, no especificó si las negociaciones en torno a las maderas blandas serían parte de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o si estarían en una mesa de diálogo bilateral.

Una de las quejas de los madereros estadunidenses es que los canadienses pagan menos tarifas de mercado para cortar árboles porque las áreas forestales en Canadá son en su mayoría propiedad de los gobiernos provinciales.

Las compañías estadunidenses afirman que esto constituye una subvención que otorga a las empresas canadienses una ventaja injusta. Ante esto, el gobierno de Washington ha impuesto tarifas de importación a esta madera, lo que ha llevado a litigios en tribunales comerciales. Las exportaciones desde Canadá hacia Estados Unidos rondan los 5.000 millones de dólares anuales, y entre las compañías que se verían afectadas están West Fraser Mills, Canfor, JD Irving, Resolute FP Canada y Tolko.

La medida es severa si se piensa que una tercera parte de este mercado en EE. UU. se nutre de madera canadiense. Esta escalada es suficiente para que los importadores se la piensen antes de adquirir este producto para distribuirlo entre sus clientes. Esta medida se vuelve en contra de Donald Trump, ya que con el arancel corre el riesgo de que se encarezca el precio de la vivienda y eso restringiría el acceso de las familias con menos recursos a tener una vivienda propia.

Haciendo énfasis en que el ministro de Bosques de Columbia Británica, Steve Thompson, aseveró por su parte que un “libre flujo” de madera canadiense debe estar en el mejor interés de Estados Unidos, porque ese país no produce suficiente madera para abastecer su mercado interno. La madera de Columbia Británica es una parte “crítica” del próspero sector de construcción de viviendas en Estados Unidos, el cual incide en el crecimiento económico a largo plazo de ese país, aseguró el ministro provincial canadiense. “Estamos en desacuerdo con Lighthizer respecto a que hay que limitar el volumen de madera canadiense exportada a Estados Unidos, pero estamos de acuerdo en que se necesita un nuevo convenio de maderas blandas”, detalló Thompson.

La madera canadiense representa una tercera parte de este mercado en Estados Unido, volumen que el gobierno estadunidense buscaría reducir a un 22 por ciento, lo cual sería un golpe muy duro para la industria forestal de Canadá. En 2016, Canadá exportó a Estados Unidos maderas blandas por 4.7 mil millones de dólares, de acuerdo con datos del Departamento estadunidense de Comercio.

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