Monitor Nacional
El salario mínimo en México y las propuestas insatisfactorias de aumento
Portada | Gabriel Quezada
22 de junio de 2016 - 12:36 pm
salario
El gobierno institucionaliza la desigualdad y garantiza la explotación laboral, mediante la Comisión Nacional de Salarios Mínimos

El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, anunció en mayo que en junio habría un aumento al salario mínimo, sin embargo, hace unos días señaló que el incremento se postergará ante la preocupación del sector empresarial por los efectos inflacionarios que pueda tener.  

Encima de que el salario mínimo no cumple con lo establecido en la Constitución, ahora es posible aplazar su aumento, el cual, seguramente será insuficiente para que los trabajadores vivan en condiciones de dignidad. De acuerdo con el artículo 123, inciso A, numeral VI, párrafo segundo, de la Constitución mexicana, el salario mínimo debe ser suficiente “para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.”

Sin embargo, el actual salario mínimo que es de $73.04 diarios, no alcanza ni para cubrir el costo de la canasta básica, ya que de acuerdo con el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), de la UNAM, la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR), tiene un costo de $213.46 diarios. Asimismo, indica que desde diciembre de 1987 hasta abril de 2016, la pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario mínimo es de $79.11%.

Al respecto, han existido varias propuestas para aumentarlo, las cuales no alcanzan a cubrir el costo de la canasta básica y mucho menos todo lo que establece la Constitución. Con el actual gobierno tricolor, ha sido registrada por parte el CAM, una pérdida del poder adquisitivo del salario de 9.65%. La tendencia de dicha pérdida, estuvo presente también en los sexenios de los gobiernos blanquiazules. Sin embargo, en campañas electorales, han utilizado el lema “salario digno al trabajador”, mientras algunos de ellos, no hicieron lo propio cuando estuvieron en la Presidencia.

Por otro lado, desde la izquierda del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel A. Mancera Espinosa, ha existido la iniciativa de elevar el salario mínimo a $175.00, para 2018. Desde el Partido Movimiento Ciudadano, se ha propuesto que el salario mínimo se incremente 23%, a iniciativa del diputado Jorge Álvarez Máynez.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, en un anuncio de su partido, Movimiento Regeneración Nacional, ha considerado que “es mejor tener trabajo y bien pagado que recibir por el voto una lanita…”. Lo cual permite observar que es cuidadoso con lo que señala, porque no promete empleo bien pagado, solamente menciona que es mejor que vender el voto.

Las propuestas de diferentes políticos o sus partidos, sobre el aumento del salario mínimo, son insatisfactorias, porque no corresponden a los precios de la canasta básica, aunque algunas se aproximen más que otras. Existe otra situación a considerar, el planteamiento de que si se incrementa el salario mínimo se produce que la tasa de inflación también sea más alta; ante esto hay que recordar que han existido ocasiones en que la inflación se incrementa, sin que sea producto del aumento en el salario mínimo, ya que existen varios factores que inciden en los precios de los productos de la canasta básica.

Algunos son naturales (sequías, lluvias excesivas, entre otros), mientras otros tienen que ver con imperfecciones del mercado como la existencia de monopolios, duopolios y oligopólicos.

De cualquier forma, todos los factores deberían estar contemplados por las instituciones gubernamentales competentes, para proteger la generación de productos de la canasta básica y garantizar estabilidad, mientras se trabaja en un aumento paulatino del salario mínimo.

En cuanto a lo establecido en la Constitución, tal parece que es inalcanzable a corto plazo que el salario mínimo cubra “las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Respecto de esto, de acuerdo con el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla, el salario mínimo debería ser de $16,444.00 mensuales. Pero si ni siquiera el gobierno y el sector empresarial tienen la voluntad de aumentarlo para cubrir la canasta básica, menos podría alcanzar la cantidad que refiere el Observatorio en cuestión.

Asimismo, es imprescindible reiterar que el aumento al salario mínimo al grado de cubrir los preceptos constitucionales, no es viable a corto plazo, por lo que el Dr. Miguel Santiago Reyes Hernández, quien está al frente del Observatorio mencionado, sugiere que se incremente paulatinamente, sin correr riesgos, se aplique una política económica que elimine la desigualdad salarial y se cierre la brecha entre productividad y salario.

Ante una situación económica como la que se vive en México, es posible afirmar que el gobierno institucionaliza la desigualdad y garantiza la explotación laboral, mediante la Comisión Nacional de Salarios Mínimos que establece un ingreso que no corresponde a la adquisición de los productos básicos. Asimismo, contribuyen instituciones como las del Poder Legislativo, que contratan empresas que pagan ingresos muy bajos a quienes trabajan en labores de limpieza, violando la propia Constitución, documento que debería ser observado primero por quienes elaboran la legislación.

Aunado a lo anterior, México está en el lugar 15 de 17 países de Latinoamérica en cuanto a salarios mínimos, pese a que su tamaño, rebasa por mucho a varias de esas economías. Además, de acuerdo con el Dr. Reyes, de la producción que se genera en México, el 74% se queda en manos de los empresarios y el 26% es para los empleados, siendo que el 75% de la población ocupada son trabajadores; asimismo, la productividad en el país va en aumento, pero no corresponde con el incremento del salario mínimo.

Frente a un escenario de pérdida del poder adquisitivo y factores que inciden negativamente en el entorno económico, es necesario que se aplique una política económica que no solo se enfoque en mantener la estabilidad macro económica, sino en generar condiciones de empleo dignas con incrementos en el salario mínimo progresivos, para que se pueda recuperar el poder adquisitivo y se cubra mínimo el costo de la CAR, para que posteriormente se eleve hasta cumplir con la Constitución mexicana.

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