El sueño americano, la proyección del deseo mexicano

La cultura es parte de la biografía de una persona, de su formación y de la manera en que se percibe el mundo. Esta cultura está compuesta por múltiples factores, de entre los cuales destaca la visión propia del país en que se nació.

Pareciera paradójico que, por encima de los mismos ciudadanos que residen en el país, los paisanos que se encuentran en Estados Unidos muestren un mayor apego cultural a México, a pesar de la distancia y el tiempo que tengan allá. En algunas ciudades del vecino del norte, se pueden apreciar expresiones culturales que buscan recrear parte de la realidad cultural, que los migrantes se vieron obligados a dejar y que ahora se plasma en un nuevo contexto, que representa una oportunidad y esperanza frente a las carencias económicas y sociales que vivían en México. Paredes llenas de murales, establecimientos que simulan los mercados que se tienen aquí, imágenes religiosas, referencias al pasado indígena y centros que venden toda clase de productos típicos mexicanos, hacen que ese país extraño se sienta un poco más familiar. La pregunta sería si ¿las dificultades económicas que viven los migrantes, a parte de obligarlos a dejar su país, los obliga también a abandonar su propia cultura?.

La migración, por lo tanto, no refleja un deseo del mexicano por emigrar a una nueva identidad cultural,  en donde sus costumbres, tradiciones y prácticas cambien por completo. No, pareciera, frente a los fenómenos reproducidos en el país fronterizo, que el migrante arraiga aún más sus tradiciones cuando parte en busca del sueño americano.  Pero ¿Entonces por qué migrar?, ¿por qué intentar mexicanizar un país nuevo, si ya se tiene el original?. La respuesta es clara, México es incapaz de ofrecer una calidad de vida para todos sus ciudadanos. Lamentablemente, los migrantes se ven obligados a tomar esa decisión frente a la poca esperanza que representa quedarse en el país, y entonces se busca emigrar hacia un país que les permita encontrar las oportunidades que desearían tener en su país. Frente a esta realidad, entonces, se genera un fenómeno que busca construir no un sueño americano, sino uno donde México permanezca con el sabor de sus tradiciones pero logre romper con la injusticia y la falta de oportunidades que tiene, un sueño donde deje de ser sólo la imaginación la que presente la posibilidad de construir un México que ofrezca a sus ciudadanos lo que debe de ofrecer y donde la justicia sea el pilar principal de la sociedad. Sin embargo, mientras la impunidad, la corrupción y la desigualdad sean las principales prácticas en el país, seguiremos viendo a más paisanos migrar, proyectando en el sueño americano, el verdadero sueño escondido detrás de este: Un México que les permita vivir sus tradiciones en un ambiente que les ofrezca seguridad, equidad y oportunidades.