Elogio de las encuestas

La transgresión es obvia y requiere tres precisiones Ciro:

1. No eres científico ni académico. La ciencia y el juicio sobre sus métodos y resultados te rebasan. Perdóname si te sientes discriminado, pero no son enchiladas, no es lo mismo sacar tus quinielas del fútbol que investigar la Opinión Pública. Evidentemente no lo entiendes cuando comparas tus predicciones electorales basadas en pura corazonada, con el garrafal resultado de tu ingenuidad con respecto al fallido ejercicio en Milenio durante el PEF 2012.

2. Después de años de tratar el tema, tengo que aceptar y felicitarte porque has aprendido a leer gráficas casi bien (todavía a media elección en 2012 era una tortura escucharte dar tumbos con la lectura cartesiana, que se enseña en la secu, por cierto) pero te insisto en que no conoces ni siquiera los parámetros para medir lo que dijiste. Lo que muchos especialistas aceptan fallar en predecir es cuántas y cuáles personas van a salir a votar.

3. Créeme todos los encuestadores entienden y saben leer mejor al electorado mexicano que tú⬦ hasta los peores porque muchos no se equivocan, mienten Ciro. Quizá lo que te cuesta trabajo aceptar es que te vieron la cara. Esto último explica lo amargo y determinante de tu juicio. También revela una megalomanía clásica del exceso de tiempo aire: si nosotros fallamos, nadie puede poder.

También es cierto que Joaquín López-Dóriga criticó fuertemente a Reforma por un “apoyo desmedido⬝ al Bronco. Luego resultó que la encuesta atinó en el ganador y Daniel Moreno, DG en Animal Político expresó que mantenía sus dudas sobre la verosimilitud de las encuestas de Norte y Reforma⬦ Se vale dudar, pero de ahí a las afirmaciones de Ciro, queda un ignorante y ofensivo trecho.

Elogio de la intuición y el Leviatán Mediático

Por otro lado, es un hecho que se puede abusar de las encuestas. Sobran campañeros, publicistas, mercadólogos y gobernantes que basan su trabajo en el resultado de encuestas y olvidan el tratamiento reflexivo, racional, lógico y social que los temas adquieren en el entorno político-mediático. La sola relevancia de un tema en la agenda nacional de medios masivos puede cambiar el resultado final de una elección.

Es indispensable escuchar a los medios de manera unitaria, leer las síntesis y enterarse de todo⬦ sí seguir el monitoreo mediático es indispensable. Pero la operación estadística y sistematizada de datos agregados en medios de comunicación revela información crucial para una comunicación efectiva.

Conocer lo que la gente responde a un cuestionario accionando estímulos determinados, es una forma muy efectiva de entender lo que la gente acepta o afirma desear, añorar, buscar, saber, opinar⬦ Efectivamente, la aplicación de un cuestionario tiene muchísimas dificultades técnicas como la muestra, el momento en que se realiza la encuesta y, más importante aún, los estímulos a los que responde cuando piensa en su respuesta. Por ello, entender cuáles son los mensajes dominantes que ha recibido a través de los diversos vehículos mediáticos es fundamental para trazar una narrativa efectiva y líneas estratégicas de acción y comunicación que den buenos resultados.

Las encuestas dicen pura obviedad: queremos más dinero, menos impuestos, mejores servicios, seguridad, salud y funcionarios incorruptibles. Eso se desmenuza en sociodemográficos y se opera. Los medios dicen pura obviedad: va mal la economía, los impuestos son altísimos, los servicios son pésimos, no hay gobierno que pueda dar salud y seguridad a los mexicanos porque todos los funcionarios son corruptos. Eso se resume y se integra en mensajes dominantes. Los verdaderos científicos deben buscar la manera de hallar el justo medio para comunicar y dirigir las acciones políticas en una democracia moderna. Por eso soy un convencido de que entender, resumir, analizar y operar la agenda mediática es hoy la herramienta más afilada y poderosa para optimizar la comunicación de instituciones políticas y sociales en México. Ahí, por cierto, la opinión de Ciro, se diluye y se pondera con la de comunicadores menos ardidos en contra de una simple herramienta científica.