Monitor Nacional
Empleados de hotel revelan las historias más graciosas que han escuchado
Colectivo Masivo | Redacción
25 de abril de 2016 - 6:21 pm
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Una amiga encontró un plátano embarrado de mierda

Ciudad de México.- Algunos empleados de hoteles contaron cuáles han sido las historias más graciosas, curiosas y extrañas que han escuchado mientras trabajan, estas son las mejores:

1. El juguete: Teníamos un huésped que se quedaba al menos una noche cada semana y siempre solicitaba la misma habitación. Pensamos que estaba vendiendo drogas así que un día revisamos el cuarto después de su última visita.

Encontramos una muñeca inflable escondida debajo del colchón. La tiramos a la basura y el hombre regresó sólo una vez más. Me sentí un poco mal por él.

2. Los huéspedes no deseados: Hallamos una decena de gatos justo en la puerta y un billete de 100 con la nota“Gracias por cuidarlos, regreso en una semana”. Nunca regresó.

3. Escena del crimen: Yo trabajo para una página de reservaciones, no para un hotel, pero a veces nos marcan para quejarse de los clientes. A estos huéspedes los encontraron inconscientes, en el balcón, completamente cubiertos de sangre, desnudos y con un cuchillo. El hotel incluso mandó fotos como prueba.

4. La mala sorpresa: Había un dildo debajo de la cama que estaba limpiando. Cuando me agaché para recogerlo con la garra que usamos para no tocar cosas con las manos me recargué en la cama y me enterré la aguja de una jeringa.

Entré en pánico, me eché para atrás y otra aguja me atravesó el pie. Pero no se preocupen, ya me hice exámenes y no me contagié de ninguna enfermedad.

5. La pesadilla: Una de las chicas que limpia me llamó para decir que un huésped había defecado y vomitado por todo su cuarto. Inmediatamente desactivamos su llave para que tuviera que pasar a recepción.

Cuando le explicamos que le teníamos que cobrar por una limpieza profunda del cuarto él pagó y se explicó diciendo: “Soñé que me perseguía un oso”.

6. La falta de pago: Tuvimos unas huéspedes que corrimos por falta de pago. Se habían quedado con nosotros por un par de meses pero recientemente habían dejado de pagar. Llegó la hora de hacer “Check Out” y no bajaban. Tocamos en su puerta y no abrían. Cuando entramos al cuarto las encontramos (eran dos mujeres como de 50 años) muertas por sobredosis.

Llamamos al forense y descubrimos que necesitaba ayuda para bajar los cuerpos, así que mis compañeros y yo tuvimos que cargar a estas dos señoras por las escaleras.Se suicidaron porque no podían pagar. Nadie se lo esperaba. Las amábamos, sólo se quedaron sin dinero.

7. El experimento: Yo no trabajo en un hotel, pero solía trabajar en un centro de donación de cuerpos. Básicamente, cuando donas tu cuerpo a la ciencia y un estudiante de medicina o doctor necesita una cabeza humana o una rodilla, nos llaman.

Antes de contratarme me dijeron de una regla muy explícita: no se hacen envíos a hoteles. Me pareció curioso así que pregunté por qué. Hace algunos años un investigador pidió un torso. Solicitó que le mandáramos su espécimen (congelado) al hotel en el que se hospedaba para dar una conferencia.

Lo hicimos sin problema. Lo que no consideramos fue que este investigador decidió que la forma más sencilla de descongelar el torso era en un baño de agua tibia donde lo dejó remojando. Un torso, sin brazos, piernas ni cabeza. ¿Se imaginan?

Cuando salió de la habitación una pobre empleada entró a limpiar y se encontró con el torso en la bañera. Llamó a la policía, arrestaron a este hombre y nosotros tuvimos que explicarles cómo es que todo era legal. La empleada renunció al momento. Por eso la regla.

8. Banana split: Una amiga encontró un plátano embarrado de mierda. Sí.

9. Los graciosos: Trabajaba en un hotel de lujo y un grupo musical bastante conocido se hospedó con nosotros. No hubo quejas por el ruido, parecían ser los huéspedes perfectos.

Cuando se fueron y llegó la hora de limpiar el cuarto nos encontramos todos los muebles clavados al techo acomodados más o menos de la misma forma en la que estaban antes  en el piso. A mí me dio mucha risa, al gerente no tanta.

10. El soldado sucio: Teníamos un militar que se hospedaba seguido. Siempre dejaba su maleta llena de juguetes sexuales abierta sobre la cama para que las de limpieza la vieran.

Eventualmente le pedimos que se fuera y no regresara cuando descubrimos que había defecado en nuestras toallas blancas y las había doblado y colgado para que no se notara.

Información de SDPnoticias

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