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Empresas turísticas familiares

Se me ocurre, por razones obvias, que existe una oportunidad para desarrollar empresas turísticas familiares, que sean amigables con el medio ambiente y más amigables con el prójimo para captar divisas que, me crean o no, nos harán falta para suplir los ingresos petroleros y el incremento en el tipo de cambio proveniente del incremento de las tasas de interés externas -que aún no se ha dado-, pero que como decía mi abuela se puede dar, entonces pues, con el puro gusto el diablo se asusta.

Se manifiesta una oportunidad, pues México será más barato (si eso es posible) para los extranjeros (cosa de ver cuántos pesos reciben por sus dólares o euros); al momento de escribir esta colaboración Holbox en una empresa familiar, me imagino desarrollada con el tiempo, completamente diferente a los grandes emporios que existen cerca de aquí, alrededor de toda la península.

HolBox es más parecido a una miniempresa familiar en donde la acumulación del capital se va dando con el tiempo, los servicios distan mucho de ser los de un gran hotel, sin embargo, estando en este paraíso con muy, pero muy poca inversión imagino que la rentabilidad será la misma.

Mi corazón sufre y mi alma llora porque he observado cuando desayuno que en el hotel donde me hospedo sólo dos mesas son ocupadas por mexicanos, ¿cómo es posible que este el hotel pueda ser promovido en Francia e Italia y no tenga huéspedes mexicanos?

Me explica el guía de turistas que los mexicanos prefieren los grandes hoteles a los pequeños lugares, sin embargo a ellos -los turistas mexicanos- no los prefieren los prestadores de servicios, es más, me explica mi guía, se siente un poco de desprecio, son las épocas de mayor desorden en las playas, no respetan reglas, no saben convivir, piensan que compraron, deja el hotel sino el lugar y no reconocen reglas de convivencia, además que exigen todo y se olvidan de la propina, «Pero ya los conocemos», dice con determinación. Si la capacidad de la habitación que rentaron es para seis personas, meten más personas, si es para seis caben ocho y si entran ocho acomodamos doce, ¡en fin, es el desorden total! el turismo nacional repite, trata siempre de obtener ventaja de todo. «¡Fíjate que fácil!», dice Caro (mi amiga que vende bolsos afuera del colegio y que ahora está aprendiendo francés para ser traductora, pues no hay manera de vender bolsos cuando no hay clases).

Se me ocurren varias acciones para esta oportunidad del tipo de cambio:

• La promoción de empresas turísticas a través del internet en inglés, francés e italiano.

• La capacitación tendrá que ser la mejor distinción en estas empresas, es obvio que no pueden contratar demasiado personal pero se requiere énfasis en el personal capacitado si desean pasar de nivel artesanal a nivel empresarial.

• La diferenciación de precios por temporadas, ya que ahora además del turismo extranjero se podrá atraer en diferentes temporadas al turismo nacional que tan mal se porta y a quien habrá que poner una nana por grupo, como maestros, ya que va a estar un poco difícil que pongamos una por cada turista (aunque así se crearían más empleos).

Lo que vayan hacer, hay que hacerlo pronto pues lo del tipo de cambio ya llegó, ¡así que apúrense! nos leemos la próxima semana en «Emprende Seguro» si es que un tiburón ballena no me confunde con plancton.